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Otras páginas de naturaleza, senderismo, cultura y tradicion
Se bienvenido viajero. Sea cual sea tu procedencia, siento curiosidad por cómo a sido tu estancia, en la hora de tu partida.
Anawrote:
pues felices fiestas!! Incluye la Ribeira Sacra en tu próximo itinerario porque te cansarás de hacer fotos. Un sitio increible.
Dec. 31
Bob Fisherwrote:
La Ribeira Sacra, un lugar encantado como muchos de los que hay en Galicia. Todavía no he estado allí aunque si que he tenido oportunidad de contemplar, cuando viajo de A Rua a Orense. Ya vi algunas fotos que publicaste pero, me pasaré con más detenimiento, ahora entre las felicitaciones y que estoy por la comarca toledana de La Jara, estoy en plena faena fotográfica, siempre que la lluvia nos da un respiro, jeje.
Ten en cuenta que, tarde o temprano, por allí pasaré y revisaré tus fotos para idear el itinerario. ¡¡Quedan tantos rincones que ver!!. Me anoto la sugerencia y me agrada que te gusten las fotografías. Que paseis felices fiestas, un cordial saludo.
Dec. 29
Anawrote:
hola! de vez en cuando visito tu galería de fotos, sobre todo antes de visitar algún sitio de galicia porque tienes unas fotos preciosas. Hace poco he estado en la Ribeira Sacra, en un sitio de castaños milenarios llamado Souto de Valguaire. ¿has estado alli? por lo que veo en tu blog, seguro que te gustaría, hay muchas rutas de senderismo. Tengo unas fotos colgadas en mi blog por si quieres ver el sitio.
Dec. 27
Bob Fisherwrote:
Hola Tresimedia, encantado de verte por aquí. Me agrada que en esos ratos que pasas de vez en cuando, te sean gratos y los siguientes también.
Se bienvenido cuando quieras, un cordial saludo.
July 3
tresimediawrote:
En primer lugar agradecerte los comentarios que pusiste en mi espacio. Yo solo quiero decirte que me encanta de vez en cuando entrar en tus distintos espacios y darme un paseo por ellos, entre las fotos y las narraciones es casi como haber echo las rutas, incluso podemos ver muchos detalles que de seguro el senderista normal no sería capaz de sentirlos.
Un saludo.
June 11
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San Miguel de MONES – Tiempo del Magosto
Asando castañas en Mones Hace escasamente tres años, que en una revista de naturaleza, nombraban una fiesta popular, en relación con la castaña. Corría el año 2005, cuando me quedé sorprendido por esta tradición. Nunca llegue a pensar que una actividad cotidiana todos los otoños, desde que era niño, fuera una tradición, en varias regiones de nuestra geografía. En el año 2006, me decidí a descubrirla en un viaje al pueblo de O Carballiño, en la provincia de Orense y en el año 2007, realicé una ruta por los montes de la comarca de Monterrey, en la misma provincia. Quedé hechizado por la tradición de subir al monte, recoger castañas, asarlas y acompañarlas con un buen vino de la zona, todo esto, alrededor de la hoguera, en los primeros días de frío en la montaña. En este año 2008, seducido por uno de los frutos del bosque, que más me gustan, desde que era niño, me dispongo a poner, nuevamente, rumbo al norte, rumbo a Orense, para dar comienzo un nuevo Magosto. Una fiesta celta en honor a los difuntos. Una noche mágica donde el cielo abre sus puertas y el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, se juntan, a orillas del purificador fuego.
Amanece en el malecón de A Rua El viaje se me ha hecho corto y la noche es oscura, al salir de Ponferrada, dirección a La Rua de Valdeorras. Apenas puedo ver el trayecto que me hará llegar, a este pueblo orensano. El autobús se ha adelantado unos cuantos minutos a la hora de llegada, hace frío pero, no tanto como yo pensaba, mientras estoy bajando del vehículo, a una determinada hora de la madrugada. La gente que se apea en esta estación, desaparece rápidamente y una inmensa tranquilidad, domina estas últimas horas de la madrugada. Todavía es pronto para alojarme en el hostal, de manera que, me dispongo a dar una pequeña vuelta, por uno de los lugares más emblemáticos de este pueblo orensano, su malecón, en la laguna artificial, que forma el río Sil. El ambiente es fresco y es agradable ver las luces de los lugares que se asientan en este paisaje orensano. mientras todos siguen durmiendo e incluso algunos ya se preparan para ir a trabajar. Según voy recorriendo el malecón, los primeros rayos de sol asoman por entre los montes y a pesar de que el día es nublado, hay algo que me empieza a llamar la atención. Según la luz del amanecer, se va volviendo más intensa, los colores que empiezo a observar en el paisaje desde Petín, hasta San Paio, me sorprende por la variedad e intensidad de tonalidades que tienen estos campos en otoño. Soy consciente que, con el cambio estacional, el paisaje varia pero, nunca antes había visto unos colores otoñales tan intensos, con una gran variedad tonal que pasa, desde el verde característico de tierras gallegas, al rojizo profundo, de las vides que campan estos montes valdeorreses. En estos momentos, en que el amanecer se ha completado, puedo estar seguro de ello.
![]() Colores del otoño en el entorno natural de Mones Durante las siguientes horas, tuve tiempo de descansar un poco y posteriormente, regresé a ese pequeño pueblo que salpica este valle de La Rua. Según volvía a recorrer sus calles, tenía la impresión de estar en otro lugar distinto al que había visitado anteriormente. La arquitectura rural que impera en este orensano lugar, es la misma, sin embargo, el paisaje lo encuentro totalmente cambiado. Desde la perspectiva en la que me encuentro, todo el entorno natural del valle, es diferente a como se presentó, el verano pasado. Las diferentes tonalidades que nos brinda el otoño, es culpable de eso. Cabría pensar que en Mones, se pueden contemplar dos paisajes. ![]() ![]() Mismo lugar, dos paisajes, en el pueblo de Mones Recorriendo estas tierras orensanas, en esta época del año, algo se empieza a sentir en el ambiente. Los castaños están repletos de su fruto ya maduro y la tierra también esta llena de ellos, como si de una alfombra se tratara. Según va atardeciendo, en estos montes de Orense, la tradición, una vez más, se está produciendo y un nuevo Magosto, vuelve a comenzar. Hoguera del Magosto en San Miguel de Mones Agradable fue el rencuentro con las gentes que compartí, la pasada marcha a Mones y una vez más, la gente se reunió ante la plaza del pueblo a celebrar, una de las tradiciones más ancestrales, en estas tierras de Galicia. El Magosto dio comienzo y las hogueras, volvieron a encenderse, fruto por la cual, según nos cuenta la leyenda, se abren las puertas del cielo y en esa peculiar noche, el mundo de los muertos, se junta con el de los vivos, para festejar esta noche mágica, tan especial. Por nuestra parte no faltaron las empanadas, los “chourizos” y las sabrosas y nutritivas castañas asadas, de estas tierras gallegas, siempre acompañado, por buen vino de la tierra y animado, una vez más, por la infinita alegría y cordialidad, de estas gentes del pueblo orensano de Mones y todas las demás personas, de los pueblos de alrededor, que hasta esta orensana localidad, se quisieron acercar. Todo ello amenizado, por una banda de música que, nos hizo bailar.
Castañas del Magosto El ambiente festivo y alegre se podía respirar en el ambiente, entre charlas, historias, bailes, cantos…. De esta forma, el tiempo fue pasando y la horas iban transcurriendo, en esta noche dedicada a quienes ya no están con nosotros. Siempre admiraré la alegría y cordialidad de las gentes, de este orensano pueblo. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya habíamos entrado en la madrugada y nosotros aún estábamos de celebración, a pesar, del frío que se presentó, en estos montes de Orense. Muy a nuestro pesar, la celebración, tuvo que terminar pero, en esa noche tan especial, seguro, se produjeron momentos y situaciones para recordar. Por mi parte, así lo fue y encantado estuve, con la gente de Mones, una vez más. Después de dos años descubriendo esta ancestral festividad, el tercer Magosto, se acababa de completar. ![]() Llamas purificadoras del Magosto Álbumes fotográficos:
ALCAUDETE DE LA JARA – Ruta a la antigua presa del río GévaloVer itinerario de la ruta en Google Maps.
Antigua presa en el río Gévalo Hay lugares que, aparentemente, sólo destacan, las construcciones que más fácil se nos presentan a la vista. Sin embargo, si indagamos un poco y buscamos, seguro que encontraremos esos rincones, que parecen ocultos y merecen la pena ser disfrutados. La antigua presa del río Gévalo a su paso por Alcaudete de la Jara, es un rincón natural, bien conocido por los lugareños de esta localidad. Sin embargo, al visitante, le puede pasar más desapercibido. En la ruta que vamos a comenzar, recorreremos los dos caminos posibles, para llegar a esta pequeña construcción en aguas del río Gévalo, que antiguamente, abastecía de agua al pueblo de Alcaudete de la Jara. Una pequeña obra que, artificialmente y con el paso del tiempo, ha generado una laguna, con el hábitat que ello conlleva. Hoy día y dada la construcción del pantano de La Fresneda, a unos cuantos kilómetros más arriba, en este mismo río; esta antigua presa está casi abandonada pero, como comentaba anteriormente, el paso del tiempo, ha convertido este lugar, en una laguna artificial y en esta ruta, intentaremos llegar.
Huertas de Alcaudete de la Jara Esta ruta, que a continuación os describo, parte de la zona céntrica de este pueblo jareño, más concretamente, desde la plaza de las regiones, donde podremos observar, la plaza aporticada y el edificio del ayuntamiento y en el fondo de este entorno rural, el monumento más emblemático de este pueblo de la comarca de La Jara toledana, la iglesia parroquial de La Inmaculada Concepción. Todo un símbolo de esta jareña comarca y totalmente recomendable, una visita, si es posible, a su interior. Proseguiremos el camino, por entre las calles de Alcaudete donde, entre las nuevas construcciones, aún podremos observar, ese sabor rural que, nos mostrará, a través de su antigua arquitectura de adobe, la historia y antiguas formas de vida, de las gentes que vivieron y trabajaron, en esta localidad. Unas formas de vida que, hoy día, algunas de ellas, se siguen conservando. Mientras caminamos por sus calles, deberemos dirigirnos al antiguo puente viejo sobre el río Gévalo. Un antiguo puente que fue arroyado por la fuerza del agua del río, años atrás pero que, hoy día, se encuentra restaurado, para poder cruzar el mencionado río que baña estas tierras alcaudetanas y adentrarnos en una de las actividades más arraigadas de esta toledana localidad, sus huertas. En estos momentos, estaremos a las afueras del pueblo y por sus caminos, recorreremos sus huertas y campos de cultivo, por la zona llamada La Dehesa. Estos siguientes kilómetros de la ruta, recorreremos esta parte histórica de esta localidad toledana, donde antiguamente, fue frecuente ver a sus vecinos trabajar la tierra y aún hoy día, se siguen labrando, aunque con menor intensidad que antaño. No quisiera olvidar que, mientras recorremos este entorno, entre huerta, campos de cultivo y olivares, según vamos tomando altura por el camino, podremos ir observando en nuestro andar, diferentes panorámicas de este pueblo, que venimos a visitar, con la siempre presente sierra de Gredos, al fondo del paisaje.
Panorámicas de Alcaudete de la Jara desde La Dehesa Llegados al punto más alto de esta ruta, ya estaremos próximos al entorno de la presa y si somos un poco observadores, ya la podremos contemplar. Sin embargo, daremos un pequeño rodeo, por el entorno natural que la rodea y como ya habremos observado, nos dirigiremos hacia la hoz que forma el río Gévalo, en esta zona jareña. Seguiremos por el camino, en cuesta abajo, hasta llegar a la zona llamada La Alameda, justo en la parte más baja. Una zona de chopos y monte característico de estas zonas castellanas, dominados por la encina. Traspasando el puente del arroyo, del mismo nombre que la zona, podremos disfrutar del natural ambiente que impera en esta zona jareña, por la que estamos caminando. De esta forma, acompañando el curso del arroyo, hasta su desembocadura en el río Gévalo, podremos disfrutar de esta alameda y su entorno natural. Llegados a este punto a orillas del río Gévalo (consultar mapa), obligatoriamente, lo tendremos que cruzar, ya que no hay otra posibilidad de continuar la ruta, al no existir algún tipo de pasarela, por la que poder salvar este acuoso lugar. En este caso, os recomiendo dos alternativas: 1.- Hacer la ruta a finales de primavera o durante el verano, ya que la temperatura suele ser alta y el cauce del río es pequeño, donde podremos cruzarlo sin problemas y sin que importe mojarnos, ya que los rigores del verano, bien merecerán un chapuzón. 2.- En cualquier época del año, podemos concluir aquí la ruta e iniciar el siguiente tramo, desde la parte del pueblo, hasta volvernos a encontrar aquí, a orillas de este río jareño. Justamente a la inversa, de lo que a continuación, os voy a ir relatando.
Hoz del Gévalo y recula de la antigua presa de Alcaudete de la Jara Durante los siguientes metros, ya cruzado el río, iremos observando la recula de la antigua presa. Como ya comentaba, la construcción de ésta, años atrás, ha propiciado que, con el paso del tiempo, se hayan asentado varios tipos de animales, vegetales y peces, formando un hábitat natural en este río, a través de esta laguna artificial que, si el día es propenso y nosotros respetuosos con este entorno, podremos observar. Entre estos chopos, os recomendaría que bajarais la marcha y disfrutarais de uno de los entornos naturales más emblemáticos de este jareño pueblo de Alcaudete de la Jara. En cualquier época del año, es digno de admirar, disfrutar y respirar y siempre bajo el respeto a la naturaleza, en los rigores del verano, un chapuzón… o varios, bien pudiera ocasionar. Continuamos esta ruta, siguiendo el curso del río, hacia el muro de la presa, donde antes, encontraremos la antigua caseta, donde se gestionaba el agua para el pueblo. También es conocido como “los motores”. Siguiendo el camino, llegaremos al mencionado muro y si el río lo permite, podremos andar, siempre con precaución, por la parte alta de éste y contemplaremos, en toda su magnitud, la pequeña laguna artificial que os llevo mencionando desde el principio. Toda un paraje natural entorno ésta y otro de los lugares emblemáticos de Alcaudete de la Jara.
La presa de Alcaudete de la Jara El siguiente tramo, recorreremos los últimos kilómetros siguiendo el curso del río, pegados a su orilla, en uno de los extremos de la llamada Grajera. Una nueva oportunidad de ver y disfrutar del bosque de rivera que le acompaña y los meandros que va formando, para adentrarse en la localidad de la que partimos y a la cual baña. También, volveremos a pasar por olivares y campos de cultivo que acompañará al peculiar sonido que hace el río, el cual, a lo largo de la historia, ha regado estas mencionadas huertas y esperemos que, durante mucho tiempo más, las siga regando, para poder degustar, los frutos de la tierra, que en ella se siguen cultivando. Según nos aproximamos al pueblo y antes de dar por finalizada la ruta, tendremos, nuevamente, oportunidad de contemplar, la arquitectura rural castellana que aún se conserva en esta localidad jareño sobre todo, mientras nos aproximamos al casco histórico y volvemos a estar en la emblemática plaza de las regiones; punto de inicio de esta ruta y punto que la pondrá fin.
Atardecer en Alcaudete de la Jara Enlaces recomendados: Ayuntamiento de Alcaudete de la Jara Foro del pueblo de Alcaudete de la Jara Albunes fotográficos: ALCAUDETE DE LA JARA – Ruta por el monte de ValdeceladaVer itinerario de la ruta en Google Maps.
Atardecer en Alcaudete de la jara Alcaudete de la jara, es un municipio de la provincia de Toledo, perteneciente a la comarca de La jara. Su historia es larga y es uno de esos pueblos que aún conserva ese ambiente a tranquilidad, ese olor a monte, tan característico en estas tierras jareñas y ese sabor a la gastronomía tradicional y a su cultura típica castellana. Aparte de todo ello, os puedo comentar que es mi pueblo y lugar de mis antepasados más directos. Por sus calles, plazas y rincones, pasan mis padres y pasaron mis abuelos maternos además, tiene ese característico bullicio durante el día, que se torna en tranquilidad, al llegar la oscura noche, ideal para descansar. Es el primer pueblo que encuentras, al partir de Talavera de la Reina y por ese motivo es llamado, la puerta de La Jara.
De este jareño pueblo, parten multitud de caminos, hacia los más diversos destinos. En esta entrada, os propongo un recorrido fácil de realizar y en el cual, podréis descubrir y observar, una parte de su casco histórico , el entorno del pueblo y contemplaremos una panorámica de los montes que rodean, esta toledana localidad. Cualquier persona puede recorrer y descubrir las calles, plazas y rincones de este municipio, para ir conociendo este jareño lugar. De entre todos ellos, os propongo el torreón de Alcaudete , en la parte que da a la huerta del cura, para dar comienzo esta pequeña ruta.
Mientras bordeamos este torreón, por las calles aledañas, os diré que la historia cuenta que fue el origen del pueblo, donde un cazador, allá por la edad media, se asentó. Inicialmente fue una atalaya, posteriormente torreón que, hoy día se conserva y es uno de los monumentos principales esta población. Continuando por las calles de Alcaudete, pasaremos por el símbolo principal de este jareño lugar, su iglesia. Dedicada ésta a la patrona del pueblo, la Inmaculada Concepción y dada la envergadura de su construcción, aunque es iglesia parroquial, todo el mundo coincide en llamarla la catedral de la jara, dado que no existe otra de tal porte en esta comarca toledana. Dependiendo de en que horarios caminemos por esta plaza de la iglesia (plaza del Sagrado corazón de Jesús), la podremos encontrar abierta, recomendando una ligera desviación y tomarnos nuestro tiempo, contemplando su arquitectura interior.
Vistas de la iglesia de La Inmaculada Proseguiremos por las calles de este pueblo, hasta irnos hacia las afueras de él, donde continuaremos esta ruta por un camino que irá ascendiendo hacia el monte de Valdecelada. En el transcurso, podremos observar las plantaciones de olivos y almendros, dos actividades que aún se conservan en estas tierras de La Jara. En época de recogida podremos observar el trabajo de varear las olivas y la recogida de la almendra y si hay un poquillo de suerte, durante la rebusca, muchas de ellas, en el camino y orillas, podremos encontrar. También, existe una pequeña granja, donde poder observar a los animales de corral. Gallinas, cerdos u ovejas, las veremos campar, dentro de esta granja, en lo que aún queda, de lo tradicional, en el cuidado de estos animales.
Olivos, almendros y encinas del camino Al llegar a la parte alta de este monte, empezaremos a poder contemplar, los típicos campos castellanos de siembra de cereal. Verdes estarán al poco tiempo de sembrar y en dorados se convertirán, a la cosecha llegar. cualquiera de las dos épocas, primavera o verano, es recomendable. Sea cual sea el momento de decidirnos, allí siempre estará, al fondo del paisaje, nevado o sin nevar, la omnipresente sierra de Gredos que, en esta parte de la ruta se podrá observar pero, ya siguiendo hacia el final, donde el camino ya se interrumpe, girando la vista en el sentido contrario, entre el olivar, una panorámica de Alcaudete se podrá observar, junto con los montes que rodean este toledano municipio, de este toledano lugar.
Panorámicas de los campos de cereal y desde el olivar Ya para terminar, si no lo hemos hecho ya, os recomiendo respirar, para que el aire de la jara, entre en vuestros pulmones y os obsequie con un placentero estar, en vuestro camino de regresar.
Enlaces recomendados: Ayuntamiento de Alcaudete de la jara Foro del pueblo de Alcaudete de la jara
Albunes fotográficos:
THE FISHER PHOTOLIFE COLLECTION – 100.000 visitas para un agradecimiento
“Hola a todos.
Bob Fisher, 17 de Junio de 2006.
No se, si alguno de vosotros, recordará estas primeras palabras que allá, por mediados del mes de Junio del año 2006, escribía, inaugurando un blog dedicado a la naturaleza, al senderismo, a la cultura y a la tradición. Un blog, que se acompañaba por un primer álbum de fotografías, recopilando los instantes que recorrí, en el año 2005.
En aquellos primeros pasos, casi desconocidos para mi, en lo que a publicar en un blog se refiere, fui poco a poco, narrando las experiencias, que me iba encontrando en las rutas, pueblos, ciudades y caminos, que iba recorriendo. Poco a poco, me fui dando cuenta que, pequeños lugares de nuestra geografía, pueden ser tan hermosos o interesantes, como aquellos otros más conocidos y que acaparan las portadas y reportajes, de revistas especializadas o en Internet. En el curso de este tiempo, es lo que he intentado mostrar, en las entradas de este blog y los álbumes de fotografías. Cada una de ellas, con textos sobre mis experiencias, en estos escondidos lugares de nuestra geografía. En los últimos meses, incorporé un enlace al mapa que describe el itinerario de la ruta, gracias a la herramienta de Google Maps.
Los comentarios, no tardaron en llegar y con ellos, los primeros seguidores de este blog. De entre todos ellos, El Aventurero Agustín, sigue ahí, al pie del cañón, con su blog sobre el Camino de Santiago. Jeje, nos vamos haciendo mayores amigo. Unos vinieron y otros se fueron pero, lo realmente importante, son los momentos compartidos, a través de estas páginas. Según pasó el tiempo y fui aprendiendo de la montaña y los pueblos y aldeas que visitaba, hoy día, ya conozco en persona, a unos cuantos de vosotros. Todo un placer el haber compartido esos buenos ratos en vuestra compañía. De hecho, según me fuisteis descubriendo y a través de vuestros comentarios, me habéis influido en la organización de las próximas rutas. Como comentaba antes, alguna de ellas, me han llevado a vosotros.
De siempre, me he sentido atraído por el norte, por la música celta, por las costumbres de mis progenitores, por lo rural y por aquellos oficios tradicionales, que desempeñaban nuestros antepasados más directos pero, en el año 2007, la pérdida de un buen amigo, dio como consecuencia, el sentimiento actual de cariño y aprecio, por una provincia en particular. Desde aquel año, empecé a recorrer la tierra de esta persona, la tierra que le vio nacer y prematuramente, la vio marchar. Me refiero a la provincia gallega de Orense. En mi particular homenaje a la tierra de este buen amigo, sin darme cuenta, me llevó por lugares y gentes que, hasta ese momento, jamás me pudiera imaginar. En esos momentos, ni me imaginaba, las gratas consecuencias que, durante el año que le dedique, ese tiempo, fuera a generar. De ahí, os vuelvo a hacer responsables a vosotros. En un determinado momento, recorriendo una página de fotografías, vi una, que me llamó especialmente la atención y procedí a comentar mis impresiones al autor. Fui inconsciente, al escribir esas palabras, de lo que en el futuro, me depararían. Un futuro que me llevaría al pequeño pueblo orensano de Mones. Un lugar especial y en el me pasarían muy gratas vivencias, que me enseñaron mucho, en esta vida de senderista.
En este año del 2009, puedo decir, ahora que lo estamos acabando, que es el año en el que más me habéis apoyado e influenciado. En este año, ya teniendo soltura en esto de los blogs, me he visto involucrado en actividades naturales y culturales que, de no ser por vosotros y por la información que nos aportan otros blogs, nunca me hubiera enterado. También es el año, en el que, aparte de quienes me visitáis, gente sin ningún tipo de conexión a la red, me ha parado en alguna de mis rutas o visitas a determinados pueblos y comentado que, algún familiar suyo, le ha visto a él o a su pueblo, publicado en Internet y le ha hecho llegar esa información o esas fotografías, a estas personas ajenas al mundo de la informática. Detalles que me son muy gratos, sobretodo, al ver la expresión de esas personas que notan, que sientes interés por sus zonas y lugares. Muchos detalles me dejo en el tintero pero, con este resumen de las experiencias vividas, en estos casi tres años y medio, que este blog de naturaleza, senderismo, cultura y tradición lleva online, quería comentaros que ya son cien mil, los visitantes y amigos, que habéis pasado por aquí. Llegado a este punto, quería parar y echar la vista atrás, para agradeceros, cada una de las visitas que habéis realizado a este blog, cada uno de los comentarios que habéis expuesto en él, por estar pendientes de cada nueva entrada o cada nueva fotografía (algunas veces me sorprendéis en plena publicación), por haber mencionado en vuestros blogs, la existencia de este espacio y haber escrito vuestras impresiones al visitarlo (tengo algunos recortes de esas entradas)… en fin, en definitiva, por estar ahí.
Llegó el momento de levantarse y ponerse, de nuevo a caminar, con la idea de que, en cada una de vuestras próximas visitas, paséis un buen y agradable rato. La puerta está abierta y desde el respeto, siempre seréis bienvenidos. Gracias por pasaros por este rincón, a todos los visitantes y amigos. Un cordial saludo a todos vosotros y con vuestro permiso, continuamos.
Ruta ambiental de FORCADASVer itinerario de la ruta en Google Maps.
Forcadas entre los montes de Queixa Hay momentos que son imborrables. Hay momentos que se quedan grabados en la memoria. Durante este viaje por esta parte de los montes orensanos, la imagen general de la sierra de Queixa, con sus pequeños pueblos, es lo que guardo en mi mente. Por eso, antes de terminar mi visita por estas tierras de Trives, quería hacer una última ruta por este lugar de Galicia, por este lugar de Orense. En este momento, me dispongo a realizar, la ruta ambiental de Forcadas.
Entorno natural de Forcadas Antes de comenzar, quería hacer una pequeña aclaración. La ruta oficial empieza y termina en Forcadas, de forma circular pero, en este caso, quisiera recomendaros, a quien no conozcáis esta zona de Orense, a que la comencéis desde la pequeña aldea de Chandrexa de Queixa. Apenas añade unos pocos kilómetros pero, el paisaje y el entorno natural, me es preciso recomendar. Dicho esto, nos ponemos a caminar. De nuevo, me encuentro ante el mismo paisaje, según me aproximo a la pequeña aldea de Chandrexa de Queixa. Un paisaje verde y montañoso, a los pies del embalse del río Navea. Nuevamente, vuelvo a recorrer sus pequeñas calles y vuelvo a disfrutar de la arquitectura rural de la aldea, coronada por su iglesia de espadaña. Continuando por el camino, vuelvo a encontrarme con los prados y pastos que ya me vieron pasar y con los montes que me permitieron hacer senderismo por este orensano lugar, una delicia de paisaje, sin dudar. En el transcurso de mi caminar, regreso a Bretelo. Pequeño pueblo situado en este valle done aún se puede percibir, el olor a monte y naturaleza, entre la arquitectura rural típica de esta zona orensana. De esta forma, contemplando el valle del río Grande, dejando atrás prados y bosques en mi caminar, voy descubriendo los primeros animales de la ganadería del lugar. Grupos de vacas se dejan ver entre los prados y ya casi se divisa el pequeño pueblo al que venimos a visitar.
Montes de Orense, entre Chandrexa y Bretelo Según observamos el paisaje, el pequeño pueblo de Forcadas, irá descubriéndose ante nosotros, casi sin darnos cuenta de ello. Cuando nos percatemos de su presencia, observaremos la ubicación en donde se encuentra y el inmenso monte que le rodea. De entre el verdor orensano de estas tierras, destacaran las grises casas, acompañadas de su iglesia, con sus techos de negras pizarras. Las vacas, las ovejas y otros animales domésticos que nos podremos encontrar, por el camino que nos brinda la carretera, no nos dejará dudas, de la proximidad del lugar.
Entorno natural de Forcadas Entraremos por este pequeño pueblo de Orense, a través de la fuente que nos dará la bienvenida y nos dará acceso a uno de los pueblos que he tenido oportunidad de visitar, que más y mejor conserva su ganadería y su tradicional trabajo con estos animales. A través de sus calles y casas de piedra y pizarra, el pueblo tiene ese inconfundible olor, del paso del ganado, por este pequeño rincón orensano. Es un pueblo que con poco que observes, te das cuenta del constante trabajo que, a lo largo de los años, han venido desempeñando los vecinos del lugar. Hoy hace un buen día pero, dada la situación geográfica en que nos encontramos, largos inviernos y frías nevadas, tuvieron que soportar, a lo largo de los siglos, los antiguos lugareños de esta pequeña localidad. No quisiera olvidar a las gentes que aún hoy, dedican su tiempo y su trabajo, al constante cuidado de las huertas y el ganado, que habitan en estas aldeas y pueblos de Queixa. Mi más sincera admiración y respeto, por todo lo que ello conlleva. Por otra parte, he de admirar también, la arquitectura tradicional de estas casas que me voy encontrando a mi caminar. Unas antiguas casas, que mil historias nos pudieran contar, de sus gentes, trabajos y tradiciones, de esta pequeña localidad. Otra mención para la iglesia de este lugar. Una iglesia con espadaña que, al igual que otras iglesias gallegas, está orientada a poniente.
Calles e iglesia de Forcadas Ahora es momento de buscar la antigua escuela de Forcadas. Es un edificio a las afueras del pueblo, donde comienza la ruta oficial, por el entorno natural de Forcadas. Podéis consultar el mapa, para más detalles o bien, si decidís hacer la ruta, preguntar a alguno de los lugareños, sobre la ubicación de esta antigua escuela. Sólo añadir un comentario más y es que es una pena el abandono al que se encuentra sometida. Es cierto que no hay niños en este pequeño lugar orensano pero, bien pudiera ser restaurado, como centro cultural para actividades, relacionadas con el pueblo y su entorno, entre otras actividades.
Antigua escuela de Forcadas De esta antigua escuela, parte un camino que nos adentrará, en los bosques cercanos a este lugar. Hay que tener cuidado, por que el camino, comparte terreno con un pequeño arroyo y a veces, el camino está un poco inundado. Son solo unos metros así que, no hay que preocuparse demasiado. Bosques de robles, salpicados por acebos, zarzamoras….. sólo serán interrumpidos por los claros que nos permitirán contemplar, panorámicas del valle y los pueblos que habitan el lugar. Nos encontraremos con los arroyos de Forcadas y Os Campos, donde poder refrescarnos y beber de sus claras y frescas aguas, mientras caminamos por la base de los montes de As Malladas, de esta sierra de Queixa.
Bosques y arroyos de A Fraga dos Zopos Continuando por la ruta, según el camino nos va aproximando al curso del río Grande, saldremos a unos claros, fruto de los prados que existen es esta zona de la sierra de Queixa. Durante estos siguientes metros, podremos contemplar los montes de O Arroxo, Os Campos, Aguadalta y el Alto dos Campos, entre otros, de los inmensos montes que nos rodean,en nuestro caminar por la vega del río Grande, mientras el característico sonido de los cencerros, nos indican que nos estamos aproximando a Requeixo, el siguiente pueblo que visitaremos.
Vista de la vega del río Grande y el Alto dos Campos Entre estos prados, un buen número de vacas, se encontraban pastando. De entre la hierba salió una mujer ya mayor pero, con una agilidad envidiable y se me acercó. Creo que interrumpí su siesta, en este buen día que hacía, en estos montes de Queixa. Me saludó y estuvimos hablando un buen rato, sobre la vida, la historia y las gentes de estos pueblos de los montes y muy amablemente, me enseñó uno de los dos molinos de agua que, aún se conservan en la ribera del río que baña estas tierras, el río Grande. El “muiño da Veiga” es su nombre. Ya lo comentaba anteriormente y según escuchaba las palabras de esta amable mujer, vuelvo a repetirme en mi admiración por las antiguas gentes que trabajaban en estas tierras. Un pequeño molino se me mostraba ante mis ojos. Un pequeño molino que aún se conserva bien, a pesar de su abandono. Es una pena que estas muestras de los oficios y arquitecturas tradicionales, no se mantengan como es debido, corriendo el riesgo de perder este patrimonio etnográfico.
Molino de A Veiga, en el río Grande Pasa el tiempo y no hay mayor placer, que el conversar con la gente mayor de los pueblo de que uno visita, en este caso, a través de una amable mujer del pueblo de Requeixo. Grato fue la conversación y agradezco las historias que me contó de estas tierras gallegas y mostrarme el molino, que se asienta a las orillas del río Grande. La ruta ha de continuar y proseguiremos, durante los siguientes metros, ascendiendo al pueblo de Requeixo pero, antes de llegar, quisiera echar la vista atrás y volver a contemplar, el paisaje de este entorno natural, en las proximidades de este pueblo orensano.
Paisaje de la sierra de Queixa Ya estamos llegando a Requeixo. Otro de los pueblos que conforman esta zona de la sierra de Queixa, otro pueblo con la arquitectura tradicional de estas tierras gallegas y otro pueblo con sus pequeñas huertas alrededor de éste, coronado por la iglesia de piedra, con una espadaña en su alto. A pesar de las duras condiciones que la montaña impone a quienes viven en ella, al aproximarme a Requeixo, pude contemplar, lo bien cuidadas que estan algunas de sus huertas ya que otras, están abandonadas o sirven para pastos pero aún así, se sigue cultivando, en este profundo rincón de los montes de Orense. Ni que decir comentar, que entre las que aún se cultivan, sus coles, tienen su espacio particular.
Coles en las huertas de Requeixo Caminar por las calles del pueblo, desde nuestro llegar a la fuente, hasta nuestra salida por la iglesia, es como volver a tiempos pasados, a aquellas épocas de duro trabajo e inclemencias propias de la montaña que, gracias a ellos, los que vivieron y viven aquí, hoy podemos conocer, la forma de vida que, desde hace siglos, existe en esta pequeña localidad orensana, a través de su arquitectura tradicional y la ubicación del lugar. Dicen que la montaña es dura e impone duras condiciones y la verdad es, que tienen mucha razón. Pues Requeixo, está en mitad de estos montes, en lo profundo de los valles de esta sierra de Queixa, de esta sierra orensana.
Lugares de Requeixo Continuamos por la carretera hacia el final de esta ruta. Según caminemos por ella, amplias vistas de los montes que hemos recorrido, en nuestro comenzar, se nos mostraran, ya que estamos en la parte contraria, recorriendo aquellos montes que veíamos justo enfrente, cuando avanzábamos, por los primeros kilómetros de esta ruta. El verde es seductor, el azul del cielo le acompaña y entre ellos se mezclan, los grises y negros-pizarra; de la piedra y tejados, de las pequeñas casas, que salpican estos inmensos montes orensanos. Unos paisajes puramente gallegos y que, al visitante seducirá, seguro, con sólo verlos. Unos paisajes en los que quedan muy pocos en el lugar, con el riesgo de que su historia se llegue a parar aunque, esperemos, eso, no llegue a pasar.
Vista panorámica de Forcadas Entre paisaje y paisaje, habrá que estar atento ya que, sin casi advertirlo, nos encontraremos con el camino que deberemos seguir. Un camino, que nos adentrará en un gran robledal, que recorreremos durante los siguiente metros, mientras vamos bajando, hacia las orillas del río que domina este valle, el río Grande. Desde luego, no me extraña que en la cultura tradicional gallega, haya mouras, sacías, nubeiros, trasnos, meigas o bruxas, recorriendo estos bosques, como el mencionado, bien pudieran existir. Tras pasar el curso del río, ascenderemos a Forcadas, a través de sus huertas. No lo he mencionado hasta el momento pero, aunque sean simples, conforman el paisaje de estas tierras gallegas, realizadas piedra a piedra y pueden tener kilómetros de longitud. Me estoy refiriendo a las antiguas lindes que separan las tierras. Una construcción sencilla de piedra, sin nada más que la sustente, que no por su sencillez, está exenta de trabajo. Otro de los detalles rurales que, aún con el paso del tiempo, se siguen manteniendo en pie. Antes de terminar la ruta, tendremos oportunidad de volver a contemplar, la arquitectura rural de este pequeño pueblo orensano además, de ser testigo de su actividad agraria y ganadera, que a estas horas de la tarde, se preparan para terminar, otra jornada de trabajo en el lugar.
Animales del bosque en la sierra de Queixa
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