More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  THE FISHER PHOTOLIFE COL...PhotosProfileFriendsBlog Tools Explore the Spaces community

Blog

PORTOCAMBA

Ver ubicación en Google Maps



Casa tradicional de Portocamba

   Portocamba, es un pequeño pueblo de la provincia de Orense, con un estilo arquitectónico, en sus casas tradicionales, muy similar al estilo que presenta esta comarca de Monterrey y punto de parada obligatoria del camino de Santiago.



Arquitectura tradicional del pueblo

   Portocamba se asienta en el fondo de un valle, a los pies de un arroyo. Antiguamente habitaban en él, unas quinientas personas. Su labor consistía en la agricultura y en la venta de carbón en la localidad próxima de Verín. Fueron tiempos difíciles en los que el trabajo era duro para poder subsistir, lo que provocó una emigración a otros países de Europa, en busca de una vida más próspera.

   Las antiguas casas y viviendas de este rincón orensano, son testigo de su historia, de sus alegrías y de sus dificultades a lo largo del tiempo.




Viviendas de Portocamba, testigos de su historia

   Portocamba, es un pueblo tranquilo, donde se respira el aire y la paz de la naturaleza que rodea a este lugar. Paseando por sus calles, podremos ver la anteriormente mencionada arquitectura tradicional y nos llamará la atención unas estrechas calles en donde la piedra y la pizarra, son las protagonistas de las edificaciones de este lugar. Un paseo recomendable para descubrir la historia de este pequeño pueblo orensano.



Calles del pueblo

   Portocamba, es un lugar de amables, cordiales y hospitalarias gentes. Siempre dispuestas a echar una mano al visitante y descubrirle las pequeñas y grandes historias de su querido pueblo.

   Mientras estuve visitando este lugar, sus lugareños, se reunieron entorno a la iglesia de San Miguel. En ese momento, me dispuse a visitarla y una amable mujer me preguntó por mi opinión sobre su pueblo. No dudó en comentarme que se encontraba en un estado algo abandonado y que, como ocurre en muchos pueblos y aldeas de Orense, harían todo lo posible por mantener el lugar e intentar conservar el hogar de estas gentes y sus antepasados. Posteriormente, me apresuró a visitar el interior de la iglesia ya que, "aunque es pequeña, es muy bonita y nos reunimos aquí todos los vecinos algunos días", antes de que comenzara la misa.





Espadaña y retablo de la iglesia de San Miguel de Portocamba

   Portocamba, hermoso y tranquilo pueblo orensano, parada de peregrinos.

   Deteniéndome unos instantes antes de proseguir hacia Fontefría, tuve oportunidad de intercambiar impresiones con un lugareño. Buenas historias me contó sobre su pueblo natal y sobre la vida y costumbres de antaño. Este hombre, muy amablemente, me indicó por donde proseguir mi improvisada ruta.


   El tiempo pasa, es hora de continuar hacia mi destino. Es hora de continuar hacia tu lugar.




Portocamba


Ruta de CERDEDELO a FONTEFRIA (1ª parte)

Ver itinerario en Google Maps



Cerdedelo desde el inicio de la ruta

   Es curioso lo que el destino te depara o lo que el poder de decisión puede influenciarte a la hora de tomar un camino u otro.

   Tomando una de las calles de Cerdedelo, me dirigí hacia las afueras de este pequeño pueblo orensano con intención de encontrar un camino que me llevara a la pequeña aldea de Trez para, posteriormente, descender hacia Laza. Esta es la ruta que inicialmente tenía prevista realizar, en este día de primavera.



Castaños en Cerdedelo

   Saliendo de este pueblo, se encuentra un camino que se adentra en un bosque de castaños, muy numerosos en esta zona. Nos encontramos en Marzo y aún no han empezado a brotar. El paisaje, parece desangelado al ver estos arboles todavía desnudos, en espera de despertar de su letargo invernal pero, dado el gran número de estos arboles, señores de estos bosques, señores de estas tierras, uno puede hacerse a la idea del esplendor de esta zona, cuando las copas empiecen a estar cubiertas de sus hojas, de sus frutos.



Caño de la fuente próxima a Cerdedelo

   No tardaremos mucho en encontrarnos con un pequeño arroyo, que riega estas tierras. Aguas frescas y cristalinas y cuyo testigo es un caño que deposita parte de este agua en el abrevadero que se utiliza para el ganado.

   Muy próximo a este lugar y desviándonos un poco del camino, nos adentraremos, nuevamente, en el bosque de castaños y si buscamos un poco, no es muy difícil hallarlo, encontraremos un hermoso rincón, en forma de cascada que produce este arroyo. Un rincón en plena naturaleza viva.





Arroyo de Cerdedelo

   La ruta acaba de comenzar, continuamos nuestro camino y en los próximos kilómetros, seremos testigos de devastador efecto del fuego y como deja de castigada la tierra.

   El paisaje es claro, sin un árbol. Sólo el paso del tiempo desde que se produjo este lamentable hecho, se deja notar en su lenta recuperación, con una alfombra verde, de los pequeños arbustos que vuelven a poblar estos montes, cubiertos ahora con un hermoso manto de flores.




Lenta recuperación después del fuego

   Al estar el monte tan raso y sin apenas arboles, deja al descubierto unos amplios paisajes desde donde podremos contemplar, vistas panorámicas de estos montes y alejándose, el pequeño pueblo del que partimos y si agudizamos un poco la vista, podremos ver Trez y allí, a lo lejos, Laza. También, podremos ver la extensión que destruyo este incendio. Esperemos que la fuerza de la naturaleza, lentamente, haga recuperar el esplendor de esta zona.



Vista panorámica de Cerdedelo

   Prosiguiendo por este camino, me sentí observado por una atenta mirada, un mirada que me resultaba muy familiar. efectivamente, cuando giré la cabeza, lo pude ver, Pena Nofre, el monte que domina estas tierras.

   No pensé que estuviera tan cerca, apenas un monte me separaba de él, lo cual me hizo replantearme el itinerario que inicialmente tenía previsto y como por estos lugares, los pueblos y aldeas están comunicados por caminos, decidí que me dirigiría hacia este monte de la comarca de Monterrey. Tambien pensé que otro pequeño pueblo tradicional de estos montes de Orense, del que me han hablado muy bien, quedaría cerca si me dirijo en esta dirección. Un pueblo llamado Portocamba.




Cruz del camino de Santiago

   No lo discutí más y continué por el camino que se presentaba ante mi, en busca de Portocamba.

   Es curioso lo virulento que es el fuego. Aún cuando el paisaje se va recuperando, una gran extensión de terreno, sigue mostrando los resquicios de este hecho. Entre medias de esta tierra quemada, una cruz que se erige en mitad de un llano, llamó mi atención.

   Me dirigí a averiguar el significado de esta cruz en mitad de este llano y cual fue mi sorpresa, sin ser consciente de ello, estaba recorriendo un tramo del camino de Santiago. Aparte de la cruz, una piedra con grabaciones del emblema de la concha, así me lo indicaban.



Símbolo del camino de Santiago

   En ese momento, me encontré con dos peregrinos. Uno de Estados Unidos y otro de Francia que habían iniciado su andar desde Sanabria a través, del camino mozarabe. En lo que pudimos entendernos, estuvimos intercambiando impresiones sobre nuestras rutas y presentándonos en una conversación muy cordial.

   Teníamos muchas cosas en común y les estaba encantando la experiencia de recorrer estas tierras. No pararon, en ningún momento, de animarme a que yo también realizara El Camino y por un momento, y a pesar de las incidencias anteriormente comentadas, disfrutamos del inmenso azul del cielo en contraste con el verde de la tierra mientras, respirábamos este puro aire y oíamos, los sonidos de la paz y tranquilidad que se aprecia en este lugar.



El cielo y la tierra en el camino orensano a Santiago

   La conversación y las experiencias parecían que no queríamos que acabaran pero, el tiempo pasa y estos amables peregrinos, querían llegar a Laza. Un buen recorrido aún les quedaba por andar y la tarde, ya estaba avanzada. De esta forma, estrechamos cordialmente nuestras manos y proseguimos cada uno por nuestro camino.



Peregrino por el camino mozarabe

   Ya tomando la carretera, me dirigí dirección a Portocamba. Las señales del Camino aquí, ya se hacían más presentes. Me encontré con dos peregrinos más demostrando, que este itinerario a Santiago, es transitado y apreciado. La verdad es que no es de extrañar.

(...)


CERDEDELO

Ver ubicación en Google Maps




Quintairo en el interior de Cerdedelo (Fotografía de Dharman)

   Cómo empezar esta historia... Bien, ya llevo un tiempo publicando artículos en Internet, ya sea aquí, en este espacio, como en Blogger y Panoramio.

   Precisamente en este último y buscando lugares interesantes para seguir recorriendo el valle del Támega y los lugares de la tierra en la que tú estas, encontré está fotografía que me llamó mucho la atención. Toda una muestra de arquitectura tradicional de la zona en la que naciste y un excelente ejemplo, bajo mi punto de vista, de la vida que llevabas, muchos años antes de conocernos.

   Tras ponerme en contacto con el autor de la fotografía, evidentemente, conoce muy bien estas tierras, al ser lugareño de la zona, fue animándome y explicándome lugares interesantes que visitar. No había marcha atrás, seguiría descubriendo Orense, a través de este pequeño pueblo llamado Cerdedelo.

   De esta forma, comenzaría mi última marcha por tu lugar natal. Mi pequeño homenaje hacia ti, amigo mío.




Quintairo en el interior de Cerdedelo


   Hay fotografías que no se olvidan fácilmente y al llegar a este pueblo, se me vino a la mente la imagen, nada más pasar la plaza de este lugar. El día se presentaba soleado y hacía buena temperatura. Un día propicio para practicar senderismo.

   Cerdedelo, aparentemente parece un pueblo pequeño y en realidad lo es, sin embargo, esconde pequeños detalles entre sus calles que, merecen la pena ser descubiertos.


Rincón del pueblo

   Un detalle inesperado me sorprendió nada más situarme en este lugar de los montes de Orense. el taxista que me acercó (ya llevamos varios viajes juntos), me ofreció unas piezas de fruta para la ruta que tenía intención de realizar por estos parajes pero, lo que más me agradó fue el comentario que hizo al ofrecérmelas "...por si te entra hambre por el camino...", una muestra más de la amabilidad y hospitalidad de estas gentes.

   Tras despedirnos, me dispuse, sin más demora a perderme por entre las calles de esta pueblo.

   Inconscientemente o.... quizá, a propósito, me dirigí a la plaza de este lugar. Todo parecía no importarme, solo quería adentrarme en la fotografía anteriormente expuesta.




Casas tradicionales de Cerdedelo

   Jamás me imaginé, al estar en su interior, encontrarme con un lugar tan recogido y encantador, con todo el sabor rural que emana de este lugar. Piedra, pizarra y madera, se funden sin apenas haber sido modificadas o modernizadas y los utensilios del campo, completan perfectamente esta sensación de como si el tiempo se hubiera detenido años atrás y mostrando las actividades tradicionales que aún se siguen realizando en estas tierras. Las mazorcas de maíz, colgadas de las balconadas, ponen el detalle final a tan hermoso rincón rural.



Arquitectura rural de Cerdedelo

    Posteriormente, me dirigí a la plaza de este pequeño pueblo donde me mantuve un buen rato disfrutando del ambiente tranquilo y del buen día que hacía y se respiraba. Ya iba avanzando la mañana y se notaba en el apaciguado caminar de las gentes que habitan este lugar. Es agradable ver niños en estos pueblos correteando por sus calles bajo la atenta mirada de sus padres y en algunos casos, sus abuelos. Aunque solo sea por unos días, me pregunto si cuando estos "nenos" crezcan y estén lejos de estas tierras, sentirán el verdadero valor de estos hermosos parajes, como ya lo sienten sus ascententes. Quiero pensar que si.

   Sólo anotar una pequeña crítica. Dada la estructura del pueblo y los materiales con los que están construidas sus casas, me resultó un poco frío que la fuente de este lugar, estuviera restaurada con el vacío cemento. Una fuente de piedra hubiera sido lo ideal, bajo mi punto de vista.



Plaza del pueblo

   Siguiente parada, la iglesia. Pequeña edificación que destaca sobre el resto de las viviendas. realizada en piedra y pizarra con una hermosa espadaña donde se sitúan las campanas. De estilo románico e imponente porte, esta dedicada a Santa María. Rodeando a esta parroquia, se encuentra el antiguo cementerio, como es habitual en las iglesias y parroquias de los pueblos y aldeas de Galicia.



Parroquia de Santa María

   El día resultaba agradable y decidí, alargar un poco más mi estancia, intentando descubrir los pequeños que muestra este lugar orensano.

   Tuve suerte y nada más salir del patio de la iglesia, me topé con una casa típica rural y me agradó los detalles que la adornaban. Leñera, maizal y labores del hogar secándose al fresco viento que en ese día hacía. No pude evitar fotografiar su fachada. Sin duda, toda una muestra de trabajo por estas tierras.





Vivienda tradicional

   Otros detalles de este lugar como, unas estrechas escaleras que unían dos de ellas, antiguos carros de las vacas, pequeños huertos al rededor del pueblo, las imprescindibles leñeras para el frío invierno.... en fin, que os puedo contar. Detalles que delatan la actividad rural de estas gentes, en este pequeño pueblo.







Detalles de la vida rural

   Hablando de sus gentes, no quisiera olvidar comentar la amabilidad mostrada de los lugareños de este tranquilo lugar. Tuve oportunidad de conversar con varias de estas personas y es curioso, siempre me pasa igual. En cuanto llevo unos minutos hablando con ellos, tengo la impresión de como si nos conociéramos de toda la vida. Hay que ver la de historias y anécdotas que pudiéramos intercambiar.



Calles de Cerdedelo

   Nos adentramos en el mediodía y ya empieza a oler a comida por las calles de Cerdedelo, a inconfundible buena comida de los productos de la tierra. Es hora de empezar la ruta que me había propuesto para la jornada de hoy. Sí, creo que el camino que veo salir del pueblo y se adentra hacia el monte, es el que tengo que tomar y hacia él me dirijo.



Entorno de Cerdedelo

Fotografías adicionales de Cerdedelo, por Dharman

VERIN - O belen da Biruca




Figuras del belén

   Para despedir el año 2007, nada mejor que visitar, antes de regresar, un belén en el lugar donde me hospedo, en estos últimos días del año, cuando ya es Navidad.

   En Verín, me encontré con un belén realizado por un pequeño grupo de chavales que lo habían montando en estas fechas.

   El belén era bastante grande, con figuras móviles y muy bien decorado e iluminado. La verdad es que no le faltaba detalle. Los pastores, los reyes, el río, los oficios tradicionales, el oasis del desierto... y llamaba la atención el castillo que gobernaba estas "tierras" de cartón. Por su situación en el belén y su estructura, tenía un parecido bastante razonable con el castillo de Monterrey. Lo que le daba un aire cercano al montaje. Un buen detalle, sin duda.

   Desde aquí, mostrar estas imágenes de esta composición navideña y mostrar mi admiración por el trabajo realizado de estos muchachos. Merece la pena nombrarlo.




Figuras de "O belen da Biruca"



VALLE DEL TAMEGA - De Laza a Arcucelos

Ver itinerario en Google Maps




Ruta por el valle del Támega


   Prosigo con mi camino en tierras de Orense, cambiando de entorno. Hasta ahora, había recorrido sus montes y en este día de invierno, me dispongo a recorrer un tramo del valle que baña el río Támega. Pongo rumbo a uno de los pueblos más importantes de la comarca de Monterrey, pongo rumbo a Laza.



Laza - recreación de una máscara de un peliqueiro

   Para ser invierno, el día amaneció con humedad más que con frío, el cielo estaba nublado y todo preveía que algun chaparrón iba a caer en cualquier momento. A mi no me importaba ya que estaba preparado para cualquier situación y tenía ganas de empezar la ruta.

   Di un pequeño paseo por este municipio de Orense, Uno de los puntos del triángulo mágico del carnaval de Orense, junto con Verín y Xinzo de Limia. En alguna de las calles y en el ayuntamiento, recordaba tal situación con grabados en piedra de sus correspondientes máscaras tradicionales. Toda una cultura y una tradición, en este pueblo.



Iglesia de San Juan en Laza

   Al dar los primeros pasos por este pueblo, se entreveía la tranquilidad que habita en él, para ser un pueblo grande. Quizá es que nos encontrábamos en la primera hora del día y sus gentes empezaban la jornada por entre sus calles.

   De esta forma me acerque a visitar la iglesia de San Juan. Una bella iglesia de estilo toscano y lo que más llama la atención, su torre. Una torre realizada en piedra, coronada por un capitel.

   En su interior y dadas las fechas en las que nos encontramos (Navidad), aparte de los detalles que a los apasionados de la arquitectura clásica agradará y su hermoso retablo, tenían expuesto un pequeño belén que representaba fielmente el nacimiento del niño Jesus y todo el entorno que le rodeaba.



Exterior de la iglesia de San Juan en Laza

   Por entre las calles de Laza, más concretamente por su casco histórico, una vez más nos encontramos con la estructura clásica de los pueblos de esta zona de Orense. Con casas realizadas en piedra, con sus patios interiores, rodeados de "quintairos" y con algun que otro pozo en el interior de estos patios. Las actividades tradicionales entorno al ganado, todavía se pueden observar, a poco que el visitante preste un poco de curiosidad.

   Mi visita no fue muy larga ya que quería recorrer una parte del valle, por uno de los caminos que lo recorren. Bajando a la carretera, cogí el cruce que va en dirección Souteliño. Al llegar al puente que cruza el río Támega y nada más traspasarlo, en un camino que parte hacia la izquierda, dio comienzo esta ruta por el valle.




Gotas del deshielo

   Es cómodo y en cierto modo, reconfortante, pasear por un camino llano y que apenas presenta desnivel. Los primeros kilómetros transcurren por lo profundo del valle, entre tierras labriegas, próximas al río mientras, bordeando éste, se alzan los montes y sierras de la zona que ahora, vemos desde abajo como imponentes vigías del valle.

   En los árboles y en los pequeños arbustos, llama la atención los efectos de la helada de la noche pasada, que ahora presentan pequeñas gotas incrustadas entre sus ramas, como pequeñas perlas transparente que reflejan el entorno que les rodea. Un efecto de lo más curioso y bello a la vez.



Valle del Támega

   El día parece que va mejorando y entre nube y nube, deja pasar algunos rayos de sol que hace apartarse al tono gris típico de los días invernales, dando un toque de color a las últimas hojas del otoño que aún perduran en las ramas de los árboles caducifolios y da un pequeño toque de alegría y ánimo al valle ante su letargo del invierno.

   La ruta es fácil de seguir, sólo hay que caminar por el mismo camino y no dejar que varios cruces que nos encontramos, nos despisten. Como orientación decir que siempre debemos ir pegados a la base del monte, sin separarnos mucho de él, ni atravesarlo. El río Támega será nuestro aliado para no perdernos por entre los caminos que se cruzarán con el nuestro.




Río Támega en el valle

   Transcurridos los primeros kilómetros y tras observar las actividades que se realizan por el valle con las labranzas y los trabajos con la leña, nos iremos aproximando a la carretera que une Verín con Laza y aparentemente nuestro camino termina aquí pero, el camino es liviano y apenas estamos cansados de los poco más de dos kilómetros que hemos recorrido.

   En este caso (consultar mapa para más información), tomaremos la carretera en dirección laza y a los pocos metros, nos encontraremos, con un camino que parte a la derecha y nos lleva a adentrarnos en un pinar. A partir de aquí, proseguiremos por la otra orilla del río. Ahora dejaremos al Támega a nuestra derecha.





Pinares en el valle


   Siguiendo este camino por la margen izquierda del río, estaremos entrando en uno de los itinerarios del camino de Santiago. Las numerosas señales que nos encontraremos así nos lo indican, mientras recorremos estos pinares de los montes próximos a Laza, sus pequeños y llanos valles y los arroyos que vamos dejando atrás en nuestros pasos.



Señal del camino de Santiago

   Según avanza nuestro caminar por el valle, nuevamente, nos aproximamos al río Támega y empezamos a volver a ver las tierras y pequeñas obras tradicionales que se observan, según nos aproximamos a un pequeño pueblo llamado Matamá.

   Podemos hacer una pequeña parada en la orilla del río y contemplar las pequeñas presillas, realizadas en piedra, que se utilizan para desviar el agua de este río, para regar las huertas y hacer funcionar un pequeño molino que se encuentra en la zona. Todo ello rodeado por la naturaleza que se encuentra en el entorno.



Presilla del río Támega

   Ya a la entrada del pueblo de Matamá, se empieza a respirar ese olor a leña quemada que sale por cada una de sus chimeneas y que dan ese aire rural a los cortos días invernales. Tambien se empieza a notar que estamos entrando en uno de esos pueblos típicos gallegos que se asientan en las faldas de los montes.



Arquitectura rural de Matamá

   Paseando por entre sus calles, uno se siente como si el tiempo se hubiera detenido en este pueblo. Conserva muy bien su arquitectura rural tradicional de los pueblos de esta comarca y fue a partir de este pueblo cuándo me quedó más claro la estructura típica de las dependencias de estas casas orensanas donde, la planta baja se dedica al ganado, a la paja, a las labores de secar el grano y otros productos... mientras, en la planta superior, se la destina a la vivienda.



Animales y maíz en las actividades tradicionales de Matamá

   Ya empiezo a comprender la ausencia de hórreos en los pueblos y aldeas que he tenido oportunidad de conocer y visitar en esta comarca de Monterrey. La arquitectura de las casas hace sea prescindible este tradicional conjunto arquitectónico, símbolo de las costumbres de Galicia.



Presilla en Matamá

   Tras dar un paseo por sus calles y contemplar su arquitectura, en este pueblo podremos visitar su iglesia gótica del siglo XIV, dar un paseo por el área recreativa del río Támega o contemplar la vida de sus lugareños en su trasiego por la agradable plaza son su cruceiro. Tambien podremos tomarnos un descanso y pedir algo en uno de los bares que se encuentran próximos a dicha plaza.

   Parece que el tiempo empieza a estropearse y me da la sensación que unas gotas están cayendo sobre mis manos, sobre mi cara. Efectivamente, miro hacia atrás y valle arriba, la nubosidad empieza a ser más abundante. Es evidente que la lluvia, no tardará en aparecer. Consulto el mapa y prosigo con la ruta, haber si llego a Arcucelos sin que me pille mucho la lluvia.




Iglesia de Matamá

   Que equivocado estaba y nada más salir de este pueblo y proseguir unos metros por la explanada del valle, entre las huertas, el chaparrón, se me vino encima, me puse el poncho y continué caminando. Hacía tiempo que no me llovía con esa relativa fuerza encima.

   Paso tras paso, gota tras gota, se fue haciendo muy agradable el paseo ya que la lluvia, que duraría durante el resto del día, no hizo que bajara mucho la temperatura y las gotas de agua recorriendo cada parte de la cara, daban una sensación de bienestar y resultaban muy agradables.




Niebla en el valle

   Aunque me encontraba solo en mitad del valle, no me daba la impresión de que así lo estuviera. En el último tramo hacia Arcucelos, en las proximidades de Retorta, me encontre con unas personas que estaban preparando la tierra para ser cultivada.

   Uno de ellos se paró a mi lado con un pequeño tractor y tuvimos una pequeña conversación en mitad de la ligera niebla que ya se extendía por todo el valle, mientras una suave capa de agua nos caía encima. Es curioso, coincidimos los dos en que a pesar de las inclemencias del tiempo, hacia un estupendo día y durante un rato, estuvimos manteniendo una conversación e intercambiando opiniones sobre su tierra orensana. Al ver que este hombre se estaba mojando, procedí a despedirme de él, se introdujo en el interior del pequeño tractor y continuó con su labor.




Rebaño en Arcucelos

   Tras caminar unos cuantos metros más, llegue a Arcucelos, donde me crucé con un par de pastores que se disponían a recoger a sus cabras y a una mula que les rodeaban. Intercambiamos un saludo y unas pocas palabras mientras la lluvia se hacía más intensa.

   Mi intención era de llegar a Nocedo do Val pero dadas las circunstancias y la hora en la que nos encontrábamos que decidí terminar esta ruta por el valle del Támega aquí, en Arcucelos. Era hora de regresar y tomarme un buen descanso.



Arcucelos


Enlaces de interes: Información sobre Laza

Concello de Laza



MONTES DE FONTEFRIA - Ruta de invierno

Ver itinerario en Google Maps



Frío en Fontefría

   Tras algo más de tres meses desde que inicié esta aventura por tierras de Orense, quería parar un momento y detenerme a recordar las experiencias vividas en el transcurso de este tiempo y volver a redescubrir un par de lugares que se quedaron grabados en mi memoria. Unos lugares que significan mucho para mi de ésta, tu tierra.



Atardecer en Fontefría

   Ya, el pasado otoño, volví al área recreativa del río Támega. Y, por que no decirlo, en este viaje tuve tiempo de pasear nuevamente por este hermoso entorno.

   En este momento me dispongo a volver a recorrer, el entorno que rodea tu aldea en la falda del monte Pena Nofre. En este momento comienzo el mismo recorrido que ya caminé, por la hermosa naturaleza que rodea tu lugar. Como ya hiciera el pasado verano, doy comienzo a mi caminar, por la zona en donde tú estas.



Plaza de Fontefría

   El día amaneció frío y ligeramente nublado en el valle del Támega. Según nos íbamos aproximando a Fontefría, las mencionadas nubes, se fueron quedando abajo, como si se hubieran quedado ancladas entre las faldas de los montes, cubriendo la profundidad de los valles.

   Al llegar a la aldea, la temperatura, aún fría, se hacía más soportable y un espléndido sol alumbraba estos montes. Tras rememorar viejos recuerdos que me venían a la memoria de no hace mucho tiempo y de este mismo lugar, me dispuse a comenzar esta ruta por sus alrededores y me puse a caminar.




Plaza y quintairo de Fontefría

   Es curioso los estragos que hace el frío en las heladas que, noche tras noche de invernía, ponen a prueba a los lugareños y a la naturaleza de la zona. Cristales de hielo delataban tal inclemencia que se acrecentaba en las zonas más profundas de la umbría, allá donde los rayos del sol apenas si llegan a arropar.

   Los castaños ya perdieron sus hojas, ya perdieron sus castañas mientras, el hielo que los rodea parece hacerlos dormir hasta los primeros días de la primavera.



Capa de hielo en la umbría

   El camino está congelado y a cada paso un crujir parece oírse, como si de otro tipo de terreno estuviéramos hablando y por otras tierras estuviéramos andando.

   Es curioso comprobar, como en un pequeño tramo de la senda, el intenso frío seco de la noche descubierta, hace endurecer la tierra y forma pequeños cristales de hielo, que lo arropan. Estos pequeños cristales helados crecen, noche tras noche, como si de pequeños arbustos se tratara, formando una alfombra blanca-azulada.



Alfombra de cristales helados

   El camino prosigue y nos vamos acercando, en esta pequeña ruta, al cálido sol que, aplaca ligeramente los fríos invernales, por estos montes de Orense.

   La vista es hermosa, ligeramente anaranjada. Se nota que los días son más cortos. Apenas sobrepasamos las cuatro y media y ya el cielo se empieza a tornar de un tono rojizo, que se funde con el cada vez mas escaso azul.






Inicio del atardecer en los montes

   He de darme un poco de prisa. La tarde empieza a terminar pero, aún puedo contemplar, una vez más, estos profundos montes orensanos en este claro día en las cumbres ya que las nubes, como dominadas por el sol, no se atreven a elevarse de los valles donde se encuentran.



Astro sol dominando los montes

   Ya falta menos, ya me estoy adentrando en los lugares de trabajo de las amables y hospitalarias gentes que habitan Fontefría. Ya, nuevamente, vuelvo a adentrarme en los lugares de trabajo de tu gente. Gente que se prepara para afrontar otra dura noche fría.

   Al llegar a la aldea, me encontré con un amigo ya conocido por mi, ya conocido por ti, que con sorpresa me saludó y estuvimos manteniendo una conversación. Dándome a conocer, como buen lugareño que es, pequeños rincones de tu tierra, de su tierra.

   Antes de que el sol se ocultara entre los montes, me depararía un nuevo encuentro, con una persona que hacía tiempo que no sabía nada de él y que tú, conoces muy bien. Un encuentro inesperado, dadas las especiales fechas en que nos encontramos.



Anochece en Fontefría

   La amabilidad mostrada por esta persona y la hospitalidad ofrecida por ella hace que, le agradezca el trato mostrado.

   El sol ya se ha ocultado y los elementos invernales a los que dominaba durante la jornada, campan libremente por estos lugares. Es hora de abrigarse y esperar mi vuelta a Verín para dar por terminado, este día de redescubrimientos y reencuentros en tu lugar natal, en el lugar en donde estas.




Noche en Fontefría


VERIN - Area recreativa del río Támega (Otoño)

Ver itinerario en Google Maps




Presilla del río Támega en otoño


   Cuatro días de magosto por tierras de Orense. En este último, lo dediqué a pasear por el entorno natural del río Támega, en las proximidades de Verín.



Río Támega

   Han pasado tres meses desde que descubrí este pequeño rincón del valle. El lugar es el mismo, sin embargo, el paso del tiempo y el paso de las estaciones hacen que se presente de una forma diferente.



Otoño sobre el río Támega

   Los árboles ya conservan pocas hojas del verano pasado y muchas de éstas, ya empezaron su particular viaje río abajo, hacia algún lugar. Otras, sin embargo, prefieren quedarse, para formar una alfombra de variada tonalidad.



Hojas en el fondo de algún lugar

   En este otoño, al igual que otros, es época en la que la naturaleza empieza a quedarse dormida, ofreciendo una variada gama tonal de marrones, en espera, del invierno que ha de llegar.



Variados tonos del otoño en el río Támega

   Por lo demás, todo sigue igual.

   Por lo demás, es un lugar que os vuelvo a recomendar.

ORENSE




Lugares de interés en Orense

    Capital de la provincia del mismo nombre, ciudad de historia y aguas termales. El mercado de abastos fue el inicio y en la plaza de San Lázaro se produjo un encuentro. Comencemos este recorrido por esta capital gallega y descubramos, a través de sus calles y sus gentes, los rincones de esta ciudad de origen mineral (Auriense) y termal (aquae uriente).


Orense, ciudad termal.

   He de comentar, antes de proseguir, que en esta capital gallega, estuve en tres ocasiones y he aquí el relato de las anecdotas de estas tres visitas.

   Retrocedemos en el tiempo y nos trasladamos a Septiembre del año 2006. En esa época, un viaje rondaba mi cabeza. Acababa de terminar mis andanzas por tierras de Ancares y en el transcurrir de ese viaje un amigo mío me recomendó que visitara el pueblo de Allariz
y quizá, este fue el detonante para prolongar, un poco más, el viaje y el recuerdo de mi andar por tierras gallegas.

Claro está que aproveche para visitar la capital y descubrir esta ciudad de origen romano y con vistas al río Miño.

   La primera sorpresa que me llevé al llegar una madrugada, sobre las seis y media, fue que parecía que no vivía nadie en ella. La noche fue oscura y pasados unos minutos de la llegada del autobús, la gente desapareció sin intuir hacia donde se dirigían. En fin, habría que esperar al amanecer y que, poco a poco, la ciudad fuera despertando.

   La madrugada fue fresca y ya dispuesto a tomarme un desayuno, llegue al inicio de la ruta que me llevaría a descubrir Orense. Llegue al tradicional mercado de abastos, donde los panes gallegos y las empanadas, me abrieron, si cabe más, el apetito entre los puestos que lo rodeaban.



Puesto en el mercado de abastos

    Damos un pequeño salto en el tiempo, hasta Noviembre de ese mismo año y mi visita a O Carballiño. En esa ocasión y con motivo del magosto, decidí, en una fría mañana de Otoño, volver a disfrutar de esta ciudad y aquí volví a estar.



Productos expuestos en el mercado de abastos

    Todo tipo de panes, bizcochos, bicas, empanadas, frutas.... Todo estaba allí reunido al más puro estilo tradicional, con dependientes que gritando, otros pesando, algunos convenciendo... Todo este ambiente con la inconfundible calidad que te da, los productos hechos en la tierra y realizados en casa. Un mercado tradicional que merece la pena disfrutar y, os lo recomiendo, degustar algunos de los alimentos que allí se venden. Un paseo realmente agradable y, aunque Orense sea una ciudad, con ese sabor a pueblo.




Puestos tradicionales del mercado de abastos

    Muy cerca de aquí y cruzando una de las avenidas principales de la ciudad, bien por arriba o bien por debajo, nos encontramos con el origen de esta ciudad, las burgas.



Aguas termales de las burgas.

    El nombre de las burgas no se sabe a ciencia cierta de donde provienen. Unos dicen que del celta "beru" (caliente) o bien proviene del latín "burca" (pila), en referencia a los baños termales romanos.

Caño de la burga de abajo.


    Existen tres burgas en la ciudad (arriba, medio y abajo), cada una de una diferente época aunque, en estos viajes, me centré en la burga de abajo, quizá la mas conocida.

   La primera vez que me topé con ella, me advirtieron de algo que quería compartir con vosotros, si os animáis a visitar esta ciudad. Este agua sale tan caliente de la profundidad de la tierra, que puede llegar a escaldar la mano si la mantenéis durante un tiempo en ella. Yo introduje mi mano en uno de los caños y la sensación inicial es bastante agradable, sobre todo si hace frío pero, no pude aguantar más de unos cuantos segundos bajo el chorro.

   Quisiera también comentar que en esta visita otoñal, fue fascinante como, con el frío que hace en la calle, observar la cantidad de vapor que desprendía la fuente y poderte calentar las manos en este tipo de aguas, fue un pequeño lujo, por lo agradable que fue.



"as Burgas"

   Continuando por las calles de esta ciudad, muy tranquilas para ser capital, me dirigí a la plaza del ayuntamiento. Una zona de esta población que, gracias a unas fotos antiguas que he tenido oportunidad de ver, ha cambiado poco con el paso de los años.



Reloj de la "casa do concello"

    El día otoñal amaneció nublado pero, al ir pasando las horas, el sol fue apoderándose del cielo, dejando un día bastante apacible. Momento que aproveche para disfrutar con la música que en este día, 11 de Noviembre, tocaba una orquesta en esta amplia plaza, en honor a su patrón.



Vistas de la plaza del ayuntamiento

    Continuando por una calle próxima, me dirigí a la catedral, la catedral de San Martín. Construida durante el siglo XII y de estilo mayoritariamente románico.

Interior de la catedral de San Martín

    La catedral es pequeña y con no muchos adornos en su fachada pero, no se si porque la visité en la festividad de San Martiño, el interior es realmente bello, con altas columnas abovedadas, pequeñas vidrieras, figuras de santos, su bello retablo.... y la capilla del Santo Cristo, muy venerado en esta ciudad.



Figuras del interior de la catedral

   En una pequeña plaza próxima a la catedral, nos encontraremos con un "cruceiro", tan comunes por estas tierras y ahuyentador de los malos espíritus.



Cúpula de la catedral


   Adentrandonos por una de las avenidas peatonales principales de Orense, avanzamos un poco más en el tiempo, avanzamos hasta Noviembre de 2007.

Por estas calles, uno puede ir descubriendo los pequeños detalles de la historia de Orense. La figura en bronce de la lechera, las fachadas clásicas de las casas, los edificios públicos, la figura de una mujer asando castañas.....



Figuras de oficios tradicionales

   Cerca de este último lugar, enfrente de la figura de la vendedora de castañas, se produjo un agradable encuentro. En un pequeño parque volví a encontrarme con una mujer a la que respeto mucho. Un encuentro en el parque de San Lazaro. Un pequeño parque donde hacer una pequeña parada y, por que no, observar el paso de la vida.



Fuente del parque de San Lázaro

    Por último, en estas visitas por la capital orensana, bajé al río que baña esta ciudad, el río Miño, uno de los principales ríos de España y por supuesto, Galicia.



"Augas do Miño"

   En una de las orillas de este río, se puede realizar una pequeña ruta en la ribera de éste, descubriendo mediante carteles informativos, la historia de esta ciudad a través de sus aguas, a través de sus puentes y a través del camino de Santiago.



Ribera del río Miño

    Un agradable paseo desde el puente por donde pasa la vía ferrea, pasando por el puente romano y continuando por el puente nuevo. Una historia de como el hombre ha querido conectar las dos orillas de este río.

   Hasta aquí mis tres viajes por esta capital de provincia. Se que me quedan cosas y lugares por ver de ella pero, como siempre digo y en alguna ocasión me habeis oido decir, "siempre hay que dejar al que ver para tener una excusa para volver".

   Esta es una ciudad que, bajo mi punto de vista, representa ser una autentica ciudad,con sus gentes, su agetreo... pero que, por los detalles que ví, no olvida sus raices y esa tradición que es característica de estas tierras orensanas.