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Ruta ambiental de QUEIXELIÑAVer itinerario de la ruta en Google Maps.
Antiguo molino de Queixeliña "Camiñando polo val, coñecemos o bosque de ribeira e a cultura gandeira de Queixa"
Valle del arroyo de Queixeliña Hay lugares que son difíciles de describir. Hay lugares que son difíciles de explicar en palabras pero, sin embargo, no son tan difíciles de encontrar y caminar. Me encuentro de regreso a Chandrexa de Queixa, sin sospechar, que entre mis manos que sostienen un pequeño mapa, con la descripción de la ruta que tengo pensado realizar, se esconde uno de los más hermosos parajes que he tenido oportunidad de contemplar. Comenzando la ruta por esta pequeña aldea orensana, vuelvo a recorrer los primeros metros, de la misma ruta, que hace unos día ya realicé, con la diferencia que, en esta ocasión, en el desvío hacia O Castelo, lo tomo siguiendo la misma carretera que bordea el embalse de Chandrexa. A unos cuantos metros por esta carretera, nos encontraremos con un cartel explicativo de la ruta que estamos realizando y nos señala, por donde tenemos que adentrarnos, para llegar a la meta de este itinerario, por estas tierras de los montes de Queixa.
Camino por el itinerario ambiental de Queixeliña Desde el punto mencionado, parte un camino que nos adentra por el monte, acompañando el curso, a la inversa, del arroyo de Queixeliña. Siendo inconsciente de lo que me depararía al adentrarme, continué caminando, por el recorrido que me estaba marcado. Según van pasando los metros de este itinerario, por este valle junto al arroyo de Queixeliña, nos vamos dando cuenta que, inconscientemente, estamos contemplando un pequeño paraíso de estas tierras gallegas. Robles, helechos y algún que otro acebo, parecen querer abrazarnos, desde los márgenes del camino que estamos recorriendo, entre otras especies arbóreas, que nos iremos encontrando. Desde luego, dado el verdor que domina el paisaje y la gran variedad de especies vegetales y animales que encontraremos, bien merecen recorrer estos primeros kilómetros por este camino, con paso lento, observando las especies vivas que habitan en esta parte de los montes orensanos e intentando identificar, los diferentes ejemplares que se nos presentarán, a lo largo del camino. Sólo, en pequeños claros, completaremos el paisaje, observando los montes que rodean este valle del arroyo de Queixeliña.
Prados y paisajes, en el valle del arroyo de Queixeliña Practicamente, el verde y el boque dominan estos primeros kilómetros, momento en que, mientras los recorremos, os puedo contar que, en tiempos no muy lejanos, en estos caminos de los montes de Queixa, daban a la otra vertiente cara a Verín y Portugal. Eran otros tiempos y por estos caminos que podemos observar, desde este recorrido, fueron paso obligatorio de contrabando entre España y Portugal. Desde luego, largos caminos recorrían y por lo que se puede observar, bastante angostos, cuando nos adentramos sobre las medias faldas de estas sierras orensanas.
Paso por el arroyo de Queixeliña Paso a paso en nuestro caminar, nos iremos aproximando al arroyo que nos viene acompañando. Observaremos su corriente, sus pozas y sus tranquilos remansos, hasta el momento que tengamos que cruzarlo. No hay de que preocuparse ya que, en esta época estival del año, no trae mucho caudal y podremos cruzarlo sin problemas, no sin antes, refrescarnos y beber de sus claras y frescas aguas y todo aquel que guste, podemos sentarnos en alguna de sus márgenes, para disfrutar, del peculiar sonido que impera en esta parte del bosque.
Aguas del arroyo de Queixeliña A partir de que crucemos el arroyo, tendremos que tener un poco más de cuidado a la hora de seguir el camino. Las señales que indican la ruta, apenas las veremos y debido al poco transito por estas tierras, por momentos, perderemos el camino. No hay mayor problema, si tenemos el curso del arroyo como referencia y observamos un poco la dirección de la senda. Aunque andemos y profundicemos en nuestro caminar, hacia el interior del valle, no hay de que preocuparse, ya que éste, tiene un fin. De esta forma, no es posible perderse ya que, aunque no lo parezca, terminaremos topándonos con esta pequeña aldea orensana. Disfrutemos de la belleza del paraje y al ver los primeros prados después de caminar unos pocos kilómetros entre bosque casi virgen, esta será la señal de que esta pequeña aldea está próxima.
Prados que Queixeliña Es a partir de aquí, de que nos encontremos con estos prados, cuando empezaremos a apreciar, lo recóndito del lugar. Según avanzamos por estos parajes, en busca de encontrar alguna edificación de esta aldea, nos iremos dando cuenta de que aquí, en estas tierras de Queixa, vivió y vive gente, que trabajaba estas tierras orensanas y cuidaba de su ganado, entre estos montes de Orense. En este lugar adentrado en esta sierra, sus lugareños, a través del camino que hemos recorrido en el día de hoy, lo recorrían a pie o en carro, para comunicarse con el resto de poblaciones de esta comarca. Lamentablemente y al igual que otras aldeas y pueblos de Orense, la despoblación fue haciendo mella y las primeras construcciones que encontramos, así lo atestiguan. A pesar de todo, aún hoy, te puedes encontrar con algún pastor o ganadero que, con sus animales, siguen pastando por estas tierras de Queixeliña.
Piedra de las antiguas viviendas de Queixeliña ¿Qué puedo decir de un lugar como esta aldea orensana?, ¿Qué contar sobre este lugar adentrado en los montes de Queixa?… Sólo diré que, es la aldea más pequeña que he tenido oportunidad de visitar y aún así, imaginándome retroceder unos años en el tiempo, he de mostrar mi admiración por esta aldea de Orense, por las gentes que aquí nacieron, trabajaron y murieron y por que, a pesar de su tamaño, no le falta de nada, en lo que respecta a arquitectura tradicional gallega. Piedra y pizarra para las viviendas, los pajares, las bodegas, las cuadras y sobre todo, para el pequeño molino que aún, hoy día, se conserva casi intacto y se podría considerar toda una joya arquitectónica y todo un símbolo de la dura vida y dura aclimatación al medio, el que tenían las gentes que aquí vivieron y viven.
Arquitectura rural de Queixeliña Bajo mi opinión y tras la experiencia de haber estado en este lugar. Sin duda y dado su estado de abandono y conservación, bien pudiera servir esta aldea orensana como símbolo de la vida, la arquitectura y ubicación de una antigua época no muy lejana y toda una muestra de la etnografía y forma de vida rural, en el Orense de hasta hace unos treinta o cuarenta años. Un hermoso lugar que fue testigo de las duras condiciones, tanto sociales como climatológicas y por cuestiones del destino, aún a pesar de su abandono, nos lo muestra casi tal cual fue, como si el tiempo se hubiera detenido en esta aldea de la sierra de Queixa. Mi más profundo respeto y admiración, a aquellas gentes de esta pequeña población.
Entorno de Queixeliña La ruta terminó y uno desearía quedarse más tiempo intentando averiguar la historia de esta pequeña aldea pero, la tarde avanza y ahora toca el turno de regresar por el mismo camino, intentando guardar en la memoria, el ambiente natural de esta parte de los montes de Orense. Sin duda, la ruta que más me ha aportado natural, arquitectónica, cultural e históricamente hablando, sobre el papel del ser humano, a lo largo de la historia, en conjunción, con el medio natural que le rodea. Desde luego, una ruta que bien merece ser recomendada y sobre todo, conservada, para todo aquel que quiera adentrarse por un entorno natural casi virgen y aprender de las formas de vida de las gentes que, antaño, se asentaban aquí. Un lugar y una historia, que no se merece olvidar.
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