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RUMBO AL NORTE, RUMBO A ORENSE




  Despues de esta última entrada, quería comunicaros que estaré ausente durante el ya casi presente mes de Agosto. Es hora de tomar unas vacaciones y de tener la cámara preparada para recorrer lo que me depare, por los caminos orensanos.

  Este año, el segundo ya cayó, quería agradeceros vuestros comentarios y visitas, con la esperanza que haya sigo agradable vuestra estancia en este blog de senderismo, naturaleza, cultura y tradición. espero que sigamos el viaje durante muchos años más.

  Nos vemos en Septiembre. Un cordial saludo a todos vosotros, amigos y visitantes.





VALLE DEL TAMEGA - De Laza a Naveaus

Ver itinerario en Google Maps



Valle del Támega

   Tras mi primera ruta por el valle del Támega, en el invierno pasado, tenía curiosidad por seguir recorriendo esta amplio valle de la comarca de Monterrey. De esta forma, regresando a Laza, me dispuse a recorrerlo, esta vez, hacia el norte.

   Fue una ruta sin itinerario, la única limitación fue el tiempo disponible y lo que mis piernas me permitieran caminar por este paraje, en la provincia de Orense.




Mascara de un Peliqueiro, en Laza

   El día amaneció nublado y la persistente lluvia, me hizo replantearme si eran las condiciones óptimas para que fuera un día de senderismo. De todas formas, me puse el poncho y comencé a caminar, con la esperanza de que la lluvia remitiera.

   Durante los primeros kilómetros, la lluvia fue intensa, acompañada de alguna ráfaga de viento, las gotas de agua ya recorrían mi cara y la parte baja de mis piernas estaban mojadas. Al menos, el resto del cuerpo lo tenía seco y la temperatura no era muy fría.

   Estas condiciones, no impidieron que disfrutara de los campos junto al río y de esta forma llegar al cruce de la carretera que me desviaría hacia el primer pueblo que visitaría. Hubo momentos en los que reconsideré la realización de esta marcha.




Señales de la ruta

   Sin embargo, poco después, el chaparrón fue remitiendo y las señales que me iba encontrando por el camino, me indicaban que, nuevamente, estaba realizando un tramo del camino de Santiago. Ya decidido, me dirigí, sin más demora, al primer pueblo que te encuentras por estas tierras, Vilameá.



Entrada al pueblo de Vilameá

   Según me aproximaba a este pequeño pueblo del valle del Támega, el chaparrón nos dio una pequeña tregua, dejando pasar, entre las nubes, los rayos del sol que, elevaron la temperatura ligeramente y me permitió secarme, de la lluvia caída.

   A la entrada del pueblo de Vilameá, uno se encuentra con otro de los pueblos tradicionales, de esta parte de Orense y ahora, que la lluvia acababa de cesar, tenía un aspecto que me llamó mucho la atención. De entre sus calles y casas, se apreciaban unos pequeños destellos que salían del reflejo del sol, en el agua que aún corría del chaparrón caído.

   Todo parecía tener un brillo especial. El color de las plantas y flores, los brillos de los tejados de pizarra de las casas, el olor a hierba mojara y el ambiente húmedo, hacían más intensa, la belleza de este pueblo orensano.




Casas tradicionales de Vilameá

   Pasear por Vilameá, es volver a disfrutar de la arquitectura tradicional de esta parte de Orense, con casas de piedra y pizarra unas, mejor conservadas que otras pero emanando ese aire rústico y ganadero que aún se puede respirar por estas tierras.

   Los detalles antiguos del pueblo, todavía se pueden apreciar, paseando por sus calles. De entre ellos, destaco la pequeña plaza de que dispone, ya reformada pero, con el mismo estilo que las casas que la rodean, digna de pararse un rato y contemplar la vida de los amables lugareños que uno, se puede encontrar además, de poder disfrutar de la fresca agua que sale de la fuente de esta comentada plaza.







Lugares del pueblo

   Prosigo con la ruta y vuelvo a acercarme a las proximidades del río que baña estas tierras. Continuo por la carretera hasta llegar a un cruce donde nos desviaremos al siguiente pueblo a visitar, O Castro. Recomiendo que, en este cruce, toméis el camino que sale a la derecha. Es un poco más largo pero, a cambio, os introducirá por un bosque, entre las colinas que se presentan, en este tramo de la ruta.



Iglesia de O Castro

   A la llegada a O castro de Laza, lo primero que te encuentras es con su iglesia, una hermosa iglesia de estilo románico con una no menos bella espadaña y con el cementerio alrededor de ésta, como es tradicional en los pequeños y no tan pequeños, pueblos de Galicia.



Detalle de la portada y espadaña de la iglesia de O Castro


   En este pequeño pueblo, pude ver, una vez más, la actividad ganadera de sus gentes, empezando por las proximidades de la iglesia, donde fui recibido por un rebaño de ovejas y su amable pastor, con quien estuve intercambiando unas palabras. Siguiendo por los pequeños corrales de las casas y los animales que campan a sus anchas por las calles, más o menos estrechas, que te encuentras en este lugar.

   Me llamo mucho la atención dos gatos que, aprovechando la luz del sol, que en esos momento hacía, estaban tumbados encima de un banco disfrutando de la calma que, en esos momentos, se respiraba. Su actitud placentera hacía que fuera imposible, no hacerles unas fotos.




Animal disfrutando de un momento de descanso

   Saliendo de este pueblo, el valle se va estrechando ligeramente para empezar a adentrarse entre los montes que pueblan estas tierras.

   Poco a poco, el tiempo fue empeorando pero, casi sin darme cuenta, me vi sorprendido por un nuevo chaparrón, en cuestión de segundos.

   Es curioso lo que la naturaleza nos depara. Estaba contemplando la amplitud del valle cuando, al girar la cabeza, como si de una regadera gigante fuera, vi como una cortina de agua se aproximaba velozmente, hacia la zona en la que me encontraba, apenas dándome tiempo a ponerme el poncho, nuevamente.

   Después de este rápido imprevisto, la lluvia volvió a ser intensa, durante los siguientes kilómetros. Nuevamente, me dejé seducir por el olor a hierba mojada y el ambiente fresco, antes de llegar al siguiente pueblo del valle, Tamicelas.



Entrada al pueblo de Tamicelas

   Ya le tenía ante mis pies, el río Támega, pasaba a escasos centímetros de mi, mientras, nuevamente, los claros entre las nubes volvían a despejar el cielo tan inestable que en este día hacía.

   Tamicelas, te la la bienvenida con un área recreativa junto al río, bien cuidada y digno de disfrutarla, siempre y cuando, el tiempo acompañe, claro. Las aguas del Támega se presentan limpias, permitiéndote ver el fondo del río y disfrutar el característico sonido del agua, en su travesía al mar.

   Al adentrarme en este pueblo, ya iba siendo la hora de comer y por las calles de éste, me cruce con varios lugareños terminando de hacer los preparativos de una merecida comida. El olor de sus calles, lo indicaban claramente.



Area recreativa de Tamicelas

   Tamicelas, tiene lo que todo buen pueblo de esta comarca tiene para ofrecer y no desmerece, en absoluto, un buen paseo por sus calles y disfrutar de su ambiente bajo la curiosa mirada de sus amables gentes.

   De ahora en adelante, me separaré del camino de Santiago que, hasta el momento, había transcurrido bajo mis pies. Un tramo del camino mozarabe que, los peregrinos estarán de acuerdo conmigo, digno de descubrir y disfrutar.








Calles e iglesia de Tamicelas

   Volví a la entrada del pueblo y proseguí por una carretera un poco estrecha, hacia el último y más entrañable pueblo de esta ruta que estaba realizando.

   Caminando por esta tranquila carretera, apenas presentaba tráfico, te va adentrando en los montes que habitan por estas tierras. La hierba mojada y los rayos de sol, iluminando las flores y los campos, hacían la travesía muy agradable a la vista y aunque me repita, al olfato.



Carretera a Naveaus

   A los pocos kilómetros, un encantador pequeño valle, se habría ante mi, mostrándome, a lo lejos, el pequeño pueblo al que me disponía a visitar. Tenía que acelerar un poco el paso ya que, en el fondo del valle, se apreciaban grandes nubes, dispuestas a provocar otro gran chaparrón.



Valle de Naveaus

   Al adentrarme en dicho valle, me topé con un rebaño de ovejas y cabras que, plácidamente, pastaban por el verde prado. Uno de los perros que las acompañaba, el muy majete, se acercó hacia mi y empezó a ladrar. Fue un ladrido diferente a los que estoy acostumbrado a escuchar de estos animales. Por su tono, yo diría que me estaba dando ordenes para integrarme en el grupo de ovejas y cabras. Al ver que no respondía como ellas, me miró curiosamente y se marcho a continuar con su labor.



Rebaño en los prados

   Continué por el camino del valle hasta dar con unos imponentes castaños que me dieron la bienvenida al pequeño pueblo de Naveaus. Un pueblo situado al fondo del valle, al pié de los montes que empezaban a erigirse en estas tranquilas tierras.



Entrada a Naveaus

   Naveaus, es un pequeño pueblo donde, lo rústico y la naturaleza, se integran casi a la perfección, donde aún pueden encontrarse, casas tradicionales orensanas que, aunque abandonadas algunas de ellas, se conservan bastante bien.

   Precisamente, una de ellas me sirvió como refugio a la intensa lluvia que, nuevamente, empezó a caer y durante unos minutos, pude disfrutarla, ya con más tranquilidad, viendo el correr del agua por las calles, los tejados y observando la cortina de agua que se apreciaba en esos momentos, propiciando un ambiente bastante agradable.




Casa tradicional de Naveaus

   Nuevamente, la lluvia cesó, permitiéndome adentrarme por las calles de este acogedor rincón de los montes de Orense. La estructura del pueblo es muy similar a los anteriormente visitados con el aliciente de lo rústico que emana de sus estrechas calles, sus trabajos tradicionales, del arroyo que baña estas tierras y de la naturaleza que lo rodea. Sin duda y dado que está alejado de núcleos más poblados, es un hermoso rincón para pasar unos tranquilos días y disfrutar de lo que este pequeño pueblo puede ofrecer.







Calles de Naveaus

   La tarde se echa encima pero, todavía tengo un poco de tiempo antes de que el sol se ponga. Parece que el cielo se despeja, de esta forma y ya más tranquilamente, regresaré camino a Tamicelas para dar por terminada esta ruta por el valle del Támega.

   Es curioso, nuevamente, las nubes, ahora casi juntas a la cima de estos montes, vuelven a tener una forma bastante llamativa como queriendo indicar algo que ha de pasar. La noche se echó encima y tras visitar a unos amigos y al acompañarme, ya de madrugada, uno de ellos al hostal donde me alojaba, me comentó, casi me aseguró que, en esa noche, nevaría. La temperatura era desde luego era muy baja y un frío intenso y seco, se apoderó de este valle de la comarca de Monterrey. ¡Qué razón tuvo este amigo que lo comentó!.




Naveaus al inicio del atardecer

Ruta de CERDEDELO a FONTEFRIA (2ª parte)

Ver itinerario en Google Maps.
(...)

   Es hora de continuar con la ruta y proseguir hacia la pequeña aldea de Fontefría. Para ello, retrocederemos sobre nuestros pasos hasta el cruce de la carretera que lleva a Cerdedelo, donde se encuentra situada la cruz que señala el camino de Santiago.

Cruz en el Camino.

   Desde este punto, tomaremos una pista forestal que sale a la derecha y poco a poco, el desnivel no es muy pronunciado, iremos tomando altura para volver a tener oportunidad de contemplar, el hermoso entorno de estos montes orensanos. Desde estas panorámicas, podremos apreciar el anteriormente visitado pueblo de Portocamba y si somos observadores, el pequeño pueblo de Cerdedelo, inicio de esta ruta.



Panorámica de los montes de Orense

   Prosiguiendo el camino, nos iremos aproximando a un pinar y nos encontraremos con un cruce de tres caminos aunque, uno de ellos, parece una pista forestal. Llegados a este punto, elegiremos entre dos direcciones.

   Una, que prosigue en linea recta, que nos llevará por el interior del pinar, en buen estado y otra que se desvía ligeramente hacia la derecha y nos dará un ligero rodeo por el mencionado pinar, menos transitado. Estos dos caminos, se volverán a juntar unos cuantos metros más adelante.

   Yo proseguí por el camino de la derecha que, aunque menos transitado y el camino, un poco en mal estado, bordea este pinar y no impide que sigamos disfrutando de las panorámicas de este hermoso entorno.




Panorámica de la ruta

   Bordeando este pinar, hay un punto, próximo a donde se juntan los dos caminos anteriormente mencionados, donde podremos observar la inmensidad de estos montes que, aun siendo montes, tenemos la impresión de que andamos a más altura. Desde este punto y dependiendo de en que orientación miremos, observaremos las diminutas casas que ahora se ven del punto inicial de esta ruta, Cerdedelo y en el lado opuesto, veremos la cada vez más próxima Fontefría. Merece la pena pararse unos momentos para que, el ambiente y la naturaleza de este paraje se queden grabados en nuestra memoria.





Vistas del ahora el lejano Cerdedelo y la próxima Fontefría

   En estos últimos kilómetros de la ruta, caminaremos por una pista forestal ya más ancha y bien acondicionada. Ya no perderemos de vista la aldea hacia donde nos dirigimos, ni el monte que motivó esta improvisada ruta, por estos montes de Orense, Pena Nofre.

   Caminando por esta pista forestal, la sensación de andar a más altura de la que en realidad estamos, se acentuará con las vistas que desde este camino se divisan.



Vistas desde la pista forestal

   Hay algo que me llamó mucho la atención al observar el cielo de estas tierras y más, las formas de las nubes que por él campeaban.

   El día fue bueno y la temperatura agradable pero, las formas que presentaban las nubes me inquietaban y parecía como si quisieran decirme algo. La verdad es que, sus formas y colores eran muy llamativas, como queriendo destacar un hecho que estuviera por venir en las próximas horas.




Nubes en cielo orensano

   No eran muy grandes, ni tampoco amenazantes pero, efectivamente, si querían indicar algo, que pude comprobar al día siguiente, en la ruta por el valle del Támega que realicé.

   Según proseguían los pasos y metro a metro observando una perspectiva diferente de Fontefría y Pena Nofre, una pequeña construcción empezaba a dejarse ver entre la inmensidad de estos montes. Como si, tímidamente, hubiera estado oculta ante los ojos del visitante. Ya puedo ver la ermita de "nosa señora do alto do foxo". Una ermita que reúne a los pueblos y aldeas de esta comarca de Monterrey.




Ermita y Pena Nofre

   Nuevamente, pude caminar por este lugar tan recóndito y con unos pasajes bastante pintorescos. Un lugar donde parar y en mi caso, admirar la inmensa tranquilidad que se respira en la cima de este monte.







Ermita "nosa señora do alto do foxo"

   Casi sin darme cuenta y a través de las fotografías que estaba realizando, observé, a cada toma, el cambio de tonalidad que empezaba a notarse por los campos de estas tierras ademas, la temperatura estaba empezando a bajar.

   El atardecer, se hacía inminente, era hora de emprender el último tramo de la ruta y llegar al objetivo que me había propuesto.




Atardece en el monte

   El último tramo, comprende la bajada a Fontefría, a través de la carretera.

   Es hermoso ir bajando mientras, en el horizonte, el sol va bajando, hasta llegar a tocar los montes que estamos visitando. También, en este último tramo, nos encontraremos con tres fuentes que no perdí la oportunidad de probar sus frescas aguas.

   Ya queda poco. A escasos metros de mí, ya está tu aldea, amigo. Una aldea que, una vez más, vuelvo a visitar.



Fontefría

   Este es el relato de un día que comenzó, con la intención de recorrer los caminos de Cerdedelo a Laza pero que, por un motivo u otro, terminé llegando a tu aldea, Fontefría.

   Empieza a ser tarde y el frío, a pesar de ser primavera, se hace notar. Las nubes, ahora más numerosas, lo indican claramente, quiere llover pero, sus formas, sus colores y el frío que estaba haciendo, quizá, estén indicando otra cosa.



Atardece en Fontefría

PORTOCAMBA

Ver ubicación en Google Maps



Casa tradicional de Portocamba

   Portocamba, es un pequeño pueblo de la provincia de Orense, con un estilo arquitectónico, en sus casas tradicionales, muy similar al estilo que presenta esta comarca de Monterrey y punto de parada obligatoria del camino de Santiago.



Arquitectura tradicional del pueblo

   Portocamba se asienta en el fondo de un valle, a los pies de un arroyo. Antiguamente habitaban en él, unas quinientas personas. Su labor consistía en la agricultura y en la venta de carbón en la localidad próxima de Verín. Fueron tiempos difíciles en los que el trabajo era duro para poder subsistir, lo que provocó una emigración a otros países de Europa, en busca de una vida más próspera.

   Las antiguas casas y viviendas de este rincón orensano, son testigo de su historia, de sus alegrías y de sus dificultades a lo largo del tiempo.




Viviendas de Portocamba, testigos de su historia

   Portocamba, es un pueblo tranquilo, donde se respira el aire y la paz de la naturaleza que rodea a este lugar. Paseando por sus calles, podremos ver la anteriormente mencionada arquitectura tradicional y nos llamará la atención unas estrechas calles en donde la piedra y la pizarra, son las protagonistas de las edificaciones de este lugar. Un paseo recomendable para descubrir la historia de este pequeño pueblo orensano.



Calles del pueblo

   Portocamba, es un lugar de amables, cordiales y hospitalarias gentes. Siempre dispuestas a echar una mano al visitante y descubrirle las pequeñas y grandes historias de su querido pueblo.

   Mientras estuve visitando este lugar, sus lugareños, se reunieron entorno a la iglesia de San Miguel. En ese momento, me dispuse a visitarla y una amable mujer me preguntó por mi opinión sobre su pueblo. No dudó en comentarme que se encontraba en un estado algo abandonado y que, como ocurre en muchos pueblos y aldeas de Orense, harían todo lo posible por mantener el lugar e intentar conservar el hogar de estas gentes y sus antepasados. Posteriormente, me apresuró a visitar el interior de la iglesia ya que, "aunque es pequeña, es muy bonita y nos reunimos aquí todos los vecinos algunos días", antes de que comenzara la misa.





Espadaña y retablo de la iglesia de San Miguel de Portocamba

   Portocamba, hermoso y tranquilo pueblo orensano, parada de peregrinos.

   Deteniéndome unos instantes antes de proseguir hacia Fontefría, tuve oportunidad de intercambiar impresiones con un lugareño. Buenas historias me contó sobre su pueblo natal y sobre la vida y costumbres de antaño. Este hombre, muy amablemente, me indicó por donde proseguir mi improvisada ruta.


   El tiempo pasa, es hora de continuar hacia mi destino. Es hora de continuar hacia tu lugar.




Portocamba


Ruta de CERDEDELO a FONTEFRIA (1ª parte)

Ver itinerario en Google Maps



Cerdedelo desde el inicio de la ruta

   Es curioso lo que el destino te depara o lo que el poder de decisión puede influenciarte a la hora de tomar un camino u otro.

   Tomando una de las calles de Cerdedelo, me dirigí hacia las afueras de este pequeño pueblo orensano con intención de encontrar un camino que me llevara a la pequeña aldea de Trez para, posteriormente, descender hacia Laza. Esta es la ruta que inicialmente tenía prevista realizar, en este día de primavera.



Castaños en Cerdedelo

   Saliendo de este pueblo, se encuentra un camino que se adentra en un bosque de castaños, muy numerosos en esta zona. Nos encontramos en Marzo y aún no han empezado a brotar. El paisaje, parece desangelado al ver estos arboles todavía desnudos, en espera de despertar de su letargo invernal pero, dado el gran número de estos arboles, señores de estos bosques, señores de estas tierras, uno puede hacerse a la idea del esplendor de esta zona, cuando las copas empiecen a estar cubiertas de sus hojas, de sus frutos.



Caño de la fuente próxima a Cerdedelo

   No tardaremos mucho en encontrarnos con un pequeño arroyo, que riega estas tierras. Aguas frescas y cristalinas y cuyo testigo es un caño que deposita parte de este agua en el abrevadero que se utiliza para el ganado.

   Muy próximo a este lugar y desviándonos un poco del camino, nos adentraremos, nuevamente, en el bosque de castaños y si buscamos un poco, no es muy difícil hallarlo, encontraremos un hermoso rincón, en forma de cascada que produce este arroyo. Un rincón en plena naturaleza viva.





Arroyo de Cerdedelo

   La ruta acaba de comenzar, continuamos nuestro camino y en los próximos kilómetros, seremos testigos de devastador efecto del fuego y como deja de castigada la tierra.

   El paisaje es claro, sin un árbol. Sólo el paso del tiempo desde que se produjo este lamentable hecho, se deja notar en su lenta recuperación, con una alfombra verde, de los pequeños arbustos que vuelven a poblar estos montes, cubiertos ahora con un hermoso manto de flores.




Lenta recuperación después del fuego

   Al estar el monte tan raso y sin apenas arboles, deja al descubierto unos amplios paisajes desde donde podremos contemplar, vistas panorámicas de estos montes y alejándose, el pequeño pueblo del que partimos y si agudizamos un poco la vista, podremos ver Trez y allí, a lo lejos, Laza. También, podremos ver la extensión que destruyo este incendio. Esperemos que la fuerza de la naturaleza, lentamente, haga recuperar el esplendor de esta zona.



Vista panorámica de Cerdedelo

   Prosiguiendo por este camino, me sentí observado por una atenta mirada, un mirada que me resultaba muy familiar. efectivamente, cuando giré la cabeza, lo pude ver, Pena Nofre, el monte que domina estas tierras.

   No pensé que estuviera tan cerca, apenas un monte me separaba de él, lo cual me hizo replantearme el itinerario que inicialmente tenía previsto y como por estos lugares, los pueblos y aldeas están comunicados por caminos, decidí que me dirigiría hacia este monte de la comarca de Monterrey. Tambien pensé que otro pequeño pueblo tradicional de estos montes de Orense, del que me han hablado muy bien, quedaría cerca si me dirijo en esta dirección. Un pueblo llamado Portocamba.




Cruz del camino de Santiago

   No lo discutí más y continué por el camino que se presentaba ante mi, en busca de Portocamba.

   Es curioso lo virulento que es el fuego. Aún cuando el paisaje se va recuperando, una gran extensión de terreno, sigue mostrando los resquicios de este hecho. Entre medias de esta tierra quemada, una cruz que se erige en mitad de un llano, llamó mi atención.

   Me dirigí a averiguar el significado de esta cruz en mitad de este llano y cual fue mi sorpresa, sin ser consciente de ello, estaba recorriendo un tramo del camino de Santiago. Aparte de la cruz, una piedra con grabaciones del emblema de la concha, así me lo indicaban.



Símbolo del camino de Santiago

   En ese momento, me encontré con dos peregrinos. Uno de Estados Unidos y otro de Francia que habían iniciado su andar desde Sanabria a través, del camino mozarabe. En lo que pudimos entendernos, estuvimos intercambiando impresiones sobre nuestras rutas y presentándonos en una conversación muy cordial.

   Teníamos muchas cosas en común y les estaba encantando la experiencia de recorrer estas tierras. No pararon, en ningún momento, de animarme a que yo también realizara El Camino y por un momento, y a pesar de las incidencias anteriormente comentadas, disfrutamos del inmenso azul del cielo en contraste con el verde de la tierra mientras, respirábamos este puro aire y oíamos, los sonidos de la paz y tranquilidad que se aprecia en este lugar.



El cielo y la tierra en el camino orensano a Santiago

   La conversación y las experiencias parecían que no queríamos que acabaran pero, el tiempo pasa y estos amables peregrinos, querían llegar a Laza. Un buen recorrido aún les quedaba por andar y la tarde, ya estaba avanzada. De esta forma, estrechamos cordialmente nuestras manos y proseguimos cada uno por nuestro camino.



Peregrino por el camino mozarabe

   Ya tomando la carretera, me dirigí dirección a Portocamba. Las señales del Camino aquí, ya se hacían más presentes. Me encontré con dos peregrinos más demostrando, que este itinerario a Santiago, es transitado y apreciado. La verdad es que no es de extrañar.

(...)


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THE FISHER PHOTOLIFE COLLECTION

Fotografia,naturaleza,senderismo,cultura,tradicion...
Se bienvenido viajero. Sea cual sea tu procedencia, siento curiosidad por cómo a sido tu estancia, en la hora de tu partida.

  • August 16 1:25 PM
    Acabo de entrar en tu blog por primera vez, tienes unas fotos muy bonitas, sobre todo de Galicia!! pero no se puede perdonar que no te guste nuestro pulpo a feira! ja ja ja es broma, es que soy gallega. bueno, un saludo y sigue recorriendo nuestras aldeas.
  • August 02 9:07 AM
    Nada hombre, sólo desearte que disfrutes de tus merecidas vacaciones haciendo lo que más te gusta.
    Galicia Galicia, que recuerdos, yo hice la mili allí, me pasé 13 meses pateando todos sus montes.

    Lo dicho, a pasarlo bien.
  • July 14 6:23 PM
     
    Debes estar dejando arrasado a fotos cada palmo de Galicia, "Atila Fisher".
     
    Sigue contribuyendo a la mirada natural del ojo público en "InterNet"...
     
    Saludos del fantasma
  • July 05 11:38 AM
    Hola,
    He visto tú comentario en la fotografía de Burgos, gracias, pero está echa por una aficionada, que solo le gusta viajar y guardar los bonitos lugares visitados.Tú space también muy bonito.
    saludos.
    Montse
  • July 01 11:30 PM